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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://xoseloisgarcia.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Xos&#xE9; Lois Garc&#xED;a</title><description>Xos&#xE9; Lois Garc&#xED;a</description><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Isidre Nonell, pintor de los marginados</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2011/121701-isidre-nonell-pintor-de-los-marginados.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2011/121701-isidre-nonell-pintor-de-los-marginados.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.xoseloisgarcia.com/">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</a><br /><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141466&amp;titular=isidre-nonell-pintor-de-los-marginados-">Rebeli&oacute;n</a><br /><br />Cuando los pueblos indagan para reconocer a aquellos creadores de arte o de literatura que han incidido en revelar, denunciar y crear conciencia entre los marginados, de sus paup&eacute;rrimas situaciones, est&aacute; la burgues&iacute;a como clase dominante, tratando de ocultar e imponer oscurantismo a cualquier atisbo emancipador y tratando de ignorar, degradar e interrumpir excepcionales obras de arte y despreciar a sus creadores. <br /><br />Isidre Nonell (Barcelona, (1872-1911) fue uno de los grandes, entre los grandes pintores del modernismo catal&aacute;n de finales del siglo XIX y principios del XX. Pero tambi&eacute;n uno de los grandes asediados y repudiados por la burgues&iacute;a de aquella Barcelona de los grandes procesos del cambio estructural urbano, como la destrucci&oacute;n de las murallas medievales, la construcci&oacute;n del Ensanche, de la Sagrada Familia y de los grandes palacios modernistas. La burgues&iacute;a comercial, financiera y nacionalista, en su auge de progreso individual y potenciando marginaci&oacute;n colectiva entre los trabajadores.<br /><br />En aquella Barcelona convulsiva, donde la lucha de clases ten&iacute;a una exhibici&oacute;n en varios escenarios de pobreza, la conciencia anarquista y socialista se ampliaba en la confrontaci&oacute;n contra los poderes f&aacute;cticos. En esta situaci&oacute;n, en la calle Sant Pere m&eacute;s Baix, n&uacute;mero 38, en la plenitud marginal del Barrio G&oacute;tico, nac&iacute;a el 30 de noviembre de 1872, Isidre Nonell. Desde este horizonte de marginalidad hace estudios primarios en la escuela de su barrio y coincide con Joaquim Mir, otro de los grandes de la pintura de la modernidad catalana, de aqu&iacute; accede a la Escola de Belles Arts. En 1891 presenta una pintura en la Primera Exposici&oacute; General de Belles Arts de Barcelona, se trataba de un patio marginal, que pas&oacute; desapercibida para los compradores y marchantes de la burgues&iacute;a. Desde aqu&iacute;, despega su enorme aventura creativa, sirvi&eacute;ndose de los ambientes de su barrio, donde la gente pobre y los marginados eran los escogidos para imponer denuncia social por medio de sus pinturas. Sus creaciones pict&oacute;ricas nos revelan, en su m&aacute;s incisiva desnudez, varios tipos de situaciones y de calamidades que soportaba aquella Barcelona deprimente de finales de siglo.<br /><br />Era un per&iacute;odo en que Nonell ampliaba su relaci&oacute;n con los grandes pintores del modernismo y creaba debate sobre la conveniencia de que la pintura ejerciese una posici&oacute;n de denuncia social frente a situaciones de supervivencia. Ah&iacute; est&aacute;n esos dibujos que recrean a un proletariado subsidiario y emergente de las desigualdades que provocaba aquella burgues&iacute;a que negaba la realidad expuesta por Nonell en sus cuadros. Este portento de esclarecer la vida marginal, tuvo continua presencia en todos sus per&iacute;odos pict&oacute;ricos. En muchos de esos dibujos en negro, se constata cierto v&iacute;nculo con los dibujos y cr&iacute;ticas de Goya, al mismo tiempo consolida esas figuras populares desgarradoras y v&iacute;ctimas de los malos gobiernos de aquella Espa&ntilde;a &ldquo;de charanga y pandereta&rdquo;. Pero Nonell codific&oacute; las diferentes visualizaciones de &ldquo;la otra Espa&ntilde;a la que huele a ca&ntilde;a, tabaco y brea&rdquo;.<br /><br />La idea firme e inseparable de aquellas impresiones que al joven pintor le hab&iacute;an conmovido, trat&oacute; de ampliarlas en su memorial pict&oacute;rico. En 1897 viaja a Par&iacute;s y permanece durante un a&ntilde;o, trabaja, expone y visita los museos parisinos. Su presencia en Par&iacute;s fortalece ese sentimiento que ten&iacute;a por lo cotidiano. La buena cr&iacute;tica francesa no repar&oacute; en elogiar su impresionismo y la rotunda modernidad de una pintura resueltamente comprometida, fue considerada como la que Goya ofreci&oacute; sobre aquella Espa&ntilde;a de s&aacute;trapas e inquisidores. La &uacute;til estad&iacute;a de Nonell en Par&iacute;s le amplia conocimientos sobre la buena pintura que observa en el Louvre. Boticcelli, Tiziano y Vel&aacute;zquez son referentes de la excelente modulaci&oacute;n de exponer personajes donde se exaltan las dos clases en litigio permanente, reyes y nobles por un lado y vasallos por otro. Nonell capt&oacute; estas dos diferencias a las que &eacute;l ven&iacute;a personalizando en sus dibujos. De regreso a Barcelona multiplica sus contactos con los grandes pintores y retratistas, y expone sus dibujos en la sala &ldquo;Els Quatre Gats&rdquo;. La cr&oacute;nica de arte le coloca como el pintor que modela los rostros opacos y olvidados que palpitan por el tejido urbano del Barrio G&oacute;tico barcelon&eacute;s. Las exposiciones contin&uacute;an, las cr&iacute;ticas favorables tambi&eacute;n, no as&iacute; las ventas que estaban acondicionadas, talvez, al boicot de la burgues&iacute;a. Algunos coleccionistas con ideas claras, sobre la situaci&oacute;n tormentosa por las que pasaba la Espa&ntilde;a de finales de siglo, tuvieron conciencia de que Isidre Nonell, marcaba una &eacute;poca en la pintura catalana y un exponente social relevante en sus cuadros.<br /><br />Los dibujos de Nonell nos resultan un flagelo contra las clases pudientes y explotadoras de serviles y desamparados. Ah&iacute; est&aacute;n los exponentes de aquella sociedad y sus contradicciones, en esas figuras de mujeres y hombres fam&eacute;licos y andrajosos frente a personajes de holgadas grasas cubiertas de lucientes trajes y chisteras. Dos s&iacute;mbolos reiteradamente presentes en sus dibujos, en los que se visualiza una &eacute;poca y sus frecuencias de lucha de clases.<br /><br />En 1894 comienza en &ldquo;La Vanguardia&rdquo; a publicar &ldquo;Tipos populares Barceloneses&rdquo;, y a finales de este a&ntilde;o publica su famoso dibujo, &ldquo;Un pobre de la Boqueria&rdquo;, que le sirve como base de su beligerancia en defensa de diversos perfiles de pobreza que aterraban Barcelona. Sus dibujos, adem&aacute;s de constatar la imagen de aquella realidad sangrante, llevaban un pie de imprenta incidiendo en el tema tratado, o bien en un di&aacute;logo entre los personajes representados. La caracterizaci&oacute;n de estos personajes populares fue acogida con gran inter&eacute;s por el p&uacute;blico. Sus colaboraciones tuvieron impacto en peri&oacute;dicos y revistas de la &eacute;poca, como &ldquo;L&rsquo;Esquella de la Torratxa&rdquo;, &ldquo;Almanac de la Campana de Gr&agrave;cia&rdquo;, &ldquo;La Saeta&rdquo;, &ldquo;Barcelona C&oacute;mica&rdquo;, &ldquo;Almanaque del Madrid C&oacute;mico&rdquo;, &ldquo;Quatre Gats&rdquo;, &ldquo;Album Sal&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Arte Joven&rdquo;, &ldquo;Pel &amp; Ploma&rdquo;, &ldquo;Catalunya Art&iacute;stica&rdquo;, &ldquo;El Liberal&rdquo;, &ldquo;Ilustraci&oacute; Catalana&rdquo;, &ldquo;Joventut&rdquo;, &ldquo;La Publicidad&rdquo;, &ldquo;Forma&rdquo; y &ldquo;Papitu&rdquo;.<br /><br />&Eacute;sta &uacute;ltima revista ten&iacute;a un car&aacute;cter humor&iacute;stico sat&iacute;rico fundada por el dibujante, Feliu Elias en 1908. Fue un exponente cultural y dial&eacute;ctico de la izquierda catalanista que tuvo el valor de enfrentarse a la todopoderosa revista sat&iacute;rica burguesa, &ldquo;&iexcl;Cu-cut!&rdquo; vinculada y defensora de la conservadora &ldquo;Lliga Regionalista&rdquo;. Fue en &ldquo;Papitu&rdquo; onde Isidre Nonell public&oacute; sus caricaturas durante un corto per&iacute;odo de tiempo, pero muy intenso en la cr&iacute;tica social, desde 1909 hasta su muerte en 1911. En estos dibujos se manifiesta lo t&eacute;trico de aquellas situaciones de mendigos, obreros sin trabajo o mal pagados, ni&ntilde;os mal alimentados, mujeres vendiendo p&aacute;jaros y pidiendo caridad en la puerta de las iglesias; hileras de pobres de solemnidad aguardando la sopa y otras tantas modalidades de pobreza que se manifiestan en su larga proyecci&oacute;n pict&oacute;rica.<br /><br />La s excelencias de su obra prima residen en los &oacute;leos que representan la plenitud compositiva y ocupan un temario clave en la denuncia social, teniendo como modelo de sus obras a mujeres gitanas. El gitanismo en la obra de Nonell se prioriza desde dos elementos fundamentales, como clase marginada por una sociedad que la vino decapitando desde la famosa Pragm&aacute;tica de los Reyes Cat&oacute;licos, promulgada en Medina del Campo en 1499. Esta decretal dec&iacute;a textualmente: &ldquo;Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y se&ntilde;or&iacute;os con sus mujeres e hijos, (...) salgan de nuestros reinos y no vuelvan a ellos en manera alguna, so pena de que si en ellos fueren hallados o tomados sin oficios o sin se&ntilde;ores juntos, pasados los dichos d&iacute;as, que den a cada uno cien azotes por la primera vez, y los destierren perpetuamente destos reinos; y por la segunda vez, que les corten las orejas, y est&eacute;n sesenta d&iacute;as en las cadenas, y los tornen a desterrar, como dicho es, y por la tercera vez, que sean cautivos de los que los tomasen por toda la vida&rdquo;.<br /><br />Esa Pragm&aacute;tica marca el inicio de una represi&oacute;n desatada contra la etnia gitana que se repetir&aacute; constantemente hasta nuestros d&iacute;as. Con raz&oacute;n se&ntilde;alaba George Borrow, predicador protestante que visit&oacute; Espa&ntilde;a entre 1835 y 1840, en su libro, &ldquo;La Biblia en Espa&ntilde;a&rdquo;: &ldquo;Quiz&aacute;s no haya un pa&iacute;s en el que se hayan hecho m&aacute;s leyes con miras de suprimir y extinguir el nombre, la raza y el modo de vivir de los gitanos como en Espa&ntilde;a&rdquo;. Las intentonas de extinci&oacute;n de los gitanos espa&ntilde;oles por decreto, materializ&oacute; aberrantes y sanguinarias persecuciones y m&uacute;ltiples represiones que los llevaron a numerosas marginalidades y dependencias sociales. Eses rostros cautivos que aparecen en los cuadros de Isidre Nonell, corroboran las palabras de Borrow. Rostros vencidos y aterrados, cuyo perfil crom&aacute;tico destaca las pacientes miradas cabizbajas que reflejan una fuerza interior que el pintor supo captar.<br /><br />Isidre Nonell cultiv&oacute; un escenario dial&eacute;ctico entorno a la pobreza y escogi&oacute; a unos personajes singulares e id&oacute;neos para relatar y esclarecer, por un lado, la marginaci&oacute;n de los gitanos que transitaban todo el per&iacute;metro del Barrio G&oacute;tico barcelon&eacute;s y eran menosprecios por ser del gueto de la miseria. Por otro lado, Nonell incide en preponderar el grado xen&oacute;fobo que la sociedad que le toc&oacute; vivir ten&iacute;a contra los gitanos, con esa carga hist&oacute;rica y depredadora que los prejuzgaba. Ah&iacute; est&aacute;n todas esas modalidades de rasgos faciales, resueltamente expresivos, donde el pintor los recrea formal y crom&aacute;ticamente, dando preferencia a los colores negro, marr&oacute;n y ocre. Muchas veces eses rostros est&aacute;n insinuados con transparente luminosidad, donde el desgarro de desamparo social y racista potencia indignaci&oacute;n y fomenta solidaridad.<br /><br />Con estos rasgos, atributos deleznados por la burgues&iacute;a y otras clases sociales, el pintor presenta a los gitanos como imperativo de las contradicciones de lo que palpita en lo antisocial. Simples rostros atormentados o vol&uacute;menes corporales definen a los gitanos en su m&aacute;s extravertida aversi&oacute;n. Este es el principio economicista por la que se rige la pintura de Nonell, que coincide con la postura de Pablo Picasso, cuando dijo: &ldquo;La pintura no est&aacute; para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo&rdquo;.<br /><br />Si los tent&aacute;culos opresores del pulpo burgu&eacute;s est&aacute;n siempre dispuestos a devorar a sus v&iacute;ctimas, la pintura de Nonell tiene ese don picassiano de instrumentar lo ofensivo y lo defensivo. Las marcas de lucha contra el cefal&oacute;podo capitalista est&aacute;n en esas pinceladas que abrevia en su cromatismo, donde las mujeres gitanas tienen su respiro de gloria al no resignarse al destino que les depara. La &ldquo;Dolores&rdquo;, entre negro y escarlata mira al suelo: &uacute;nica opci&oacute;n de redimirse no mirando al cielo de los mitos ang&eacute;licos. Ella no espera el mana de las nubes y si la espiga que produce la tierra que otros le roban. La &ldquo;Gitana joven&rdquo;, es otro de los cuadros compuestos en 1903 y expuesto en la Sala Par&eacute;s y que hoy podemos observar en el MNAC (Museu Nacional d&rsquo;Art de Catalunya), una representaci&oacute;n que respira el pavor humano de una situaci&oacute;n social inaplazable. Un manto tenebroso envuelve a la joven gitana que apenas reconocemos su rostro, pero percibimos el peso de esa bestialidad del poder opresor en su enf&aacute;tica met&aacute;fora sobre la discriminaci&oacute;n de la mujer gitana.<br /><br />Isidre Nonell fue un pintor que evoc&oacute; la lucha feminista y el rancio machismo, como cultura de opresi&oacute;n burguesa y mantenida durante siglos por las pr&eacute;dicas de la Iglesia. En esa larga colecci&oacute;n de pinturas est&aacute; la mujer gitana erigida como la gran madonna que protagoniza liberaci&oacute;n. Un recurso elemental en la que se integran a todas las mujeres trabajadoras de los bajos fondos del servilismo. Es aqu&iacute; donde Nonell hace &eacute;nfasis a los ambientes de la mujer humillada en el trabajo precario, asediada por el analfabetismo y met&oacute;dicamente discriminada en temas fundamentales que afectan a sus decisiones. Frente a esto, la met&aacute;fora no cesa y es transcendida en el pincel de Nonell, como discurso contestatario en lo que concierne a la defensa de la libertad femenina.<br /><br />Los personajes que &eacute;l prioriza como denuncia, son aquellos que pasan por la fat&iacute;dica insolidaridad de las instituciones, como se refleja en el cuadro: &ldquo;Repatriado de Cuba en el muelle&rdquo;. Ah&iacute; esta ese soldado obligado por el poder militar a defender lo indefendible. O los protagonista populares de la llamada &ldquo;Semana tr&aacute;gica&rdquo; de 1909 que se negaron a ir a las guerras de &Aacute;frica.<br /><br />E n su pintura, est&aacute; presente el espacio m&iacute;tico de los gitanos irredentos y sedentarios en su propio h&aacute;bitat, solitario e insalubre, del Somorrostro Barcelon&eacute;s, en la soledad de la playa. &ldquo;Las gitanas de Somorrostro&rdquo;, es una de las acuarelas de Isidre Nonell en que un grupo de gitanas transcienden entre los arenales, con sus rostros encogidos y alejados del &ldquo;mundanal ruido&rdquo;. Digamos que Nonell no se ha destacado en la descripci&oacute;n de elementos arquitect&oacute;nicos de Barcelona, pero si ha prestado atenci&oacute;n a las barracas de Somorrostro, destacando esas estructuras de palos y latas, de cobertizos agujereados y seres sentados como efigies petrificadas. Pero en Somorrostro no estaba s&oacute;lo lo rudimentario de una etnia margina, era la patria grande donde naci&oacute; Carmen Amaya (1913-1963), la que sali&oacute; de todos los burladeros del barraquismo a proclamar el arte de su estirpe.<br /><br />Las barracas de los gitanos y, tambi&eacute;n, la de los chinos forman parte de esas preferencias en su pintura. El &oacute;leo titulado, &ldquo;Playa de Pequ&iacute;n&rdquo;, resalta otro de los peque&ntilde;os enclaves de los barrios marginales de Barcelona, ubicado en la playa de Sant Adri&agrave; de Bes&ograve;s, en la que se instalaron varias familias chinas. Estos espacios nos transmiten un ambiente de pobreza, que se manifiesta en la basura que rodea las barracas. Lo inh&oacute;spito, como elemento de censura, tambi&eacute;n brilla.<br /><br />En aquellos a&ntilde;os pr&oacute;ximos a su muerte, aquella burgues&iacute;a que tanto imploraba y se deleitaba por la modernidad de las artes, no fue capaz de reconocer el valor creativo de Nonell, lo tild&oacute; de pintor ef&iacute;mero y de escasa relevancia. Actualmente, la burgues&iacute;a catalana en el poder institucional de todos los poderes en Catalu&ntilde;a, se ha olvidado de que este a&ntilde;o en curso es el centenario de la muerte de Nonell. Un olvido institucional bien calculado para negar al artista mayor que ha codificado la depresi&oacute;n de los pobres como denuncia. Los pobres de solemnidad contin&uacute;an a&uacute;n y la denuncia de Isidro Nonell contin&uacute;a, tambi&eacute;n, sin renuncia. <br /><br /></p>]]></description><pubDate>Sat, 17 Dec 2011 21:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Carlos Marighella, en su centenario</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2011/120801-carlos-marighella-en-su-centenario.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2011/120801-carlos-marighella-en-su-centenario.php</guid><description><![CDATA[<div class="autor"><a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Xos%E9%20Lois%20Garc%EDa&amp;inicio=0">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</a></div> <div class="fuente"><a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a></div> <div id="TextoNoticia" style="font-size: 13px;">He aqu&iacute; el hombre:  Carlos Marighella. E n todas las superficies reivindicativas de un  Brasil depredado, donde la miseria formaba parte de esa segregaci&oacute;n que  impone el dinero en manos de unos pocos, acaparando la plusval&iacute;a de  millones de seres condenados al suburbio de las degradaciones y de las  marginalidades humanas, surgi&oacute; Marighella.   <p>En un hogar pobre de  Salvador de Bah&iacute;a nac i&oacute; Carlos Marighella, el 5 de diciembre de 1911,  hijo de un emigrante italiano y de una mujer negra descendiente de los  hauss&aacute;s, vieja estirpe de combatientes contra la esclavitud del africano  en Brasil. &Eacute;l ten&iacute;a ese orgullo de poseer sangre esclava y ser  reticente a silenciar esa emanaci&oacute;n de lucha que sus genes potenciaban.  Pronto admiti&oacute; esas contradicciones que se daban en un hogar compuesto  por un emigrante y por una negra, donde el trabajo era vulnerado por los  explotadores de turno.</p> <p>As&iacute; que el adolescente Marighella,  pronto us&oacute; ese potencial de combate verbal contra los usurpadores del  trabajo proletario y contra cualquier manifestaci&oacute;n de injusticia  social, donde su lucha de supervivencia, con su familia, le facilitar&iacute;a  iniciar tres cursos de ingenier&iacute;a en una Escuela T&eacute;cnica de Bah&iacute;a, es  all&iacute;, a sus 18 a&ntilde;os donde pone en pr&aacute;ctica su lucha, contra el sistema  clasista educativo de dicha escuela, al mismo tiempo que se hace miembro  del Partido Comunista Brasile&ntilde;o.</p> <p>En este per&iacute;odo, se connota  en la vida de Marighella el f&eacute;rreo revolucionario; el creador de  t&aacute;cticas y estrategias bajo la beligerancia de su ideario dial&eacute;ctico.  Pero tambi&eacute;n al poeta de emergencias sociales, siempre puntual en  constatar las vivencias del oprimido en esos versos c&aacute;lidos, tiernos y,  tambi&eacute;n, agresivamente rotundos contra el opresor. Ah&iacute; est&aacute; ese poema,  tejido y cultivado como dardo, con certera cr&iacute;tica contra el esbirro,  Juracy Magalh&atilde;es, interventor de la Escuela T&eacute;cnica de Ingenier&iacute;a, que  en 1932 lo encarcelan por primera vez.</p> <p>En este per&iacute;odo  interrumpe sus estudios y se traslada a Rio de Janeiro , y en 1936 es  encarcelado de nuevo y torturado, siendo liberado un a&ntilde;o m&aacute;s tarde. He  aqu&iacute; los puntos &aacute;lgidos de la vida de un revolucionario que escala esa  frecuencia de valores y, tambi&eacute;n, busca otros espacios de mayor  intensidad donde la lucha obrera es constante y el radio de acci&oacute;n en  que &eacute;l se mueve puede ser menos vulnerable que en otros espacios  urbanos. As&iacute; que escoge el grande S&atilde;o Paulo, donde la pobreza es m&aacute;s  visual y m&aacute;s combativa.</p> <p>S&atilde;o Paulo ser&aacute; el espacio m&aacute;s &aacute;lgido  para recomponer y organizar el PCB y combatir frontalmente la dictadura  de Get&uacute;lio Vargas. Las diversas organizaciones revolucionarias  sectoriales paulistas contar&aacute;n con la presencia de Marighella y con una  nueva din&aacute;mica en las acciones revolucionarias. De nuevo, la dictadura  lo apresa, lo tortura y lo confina en la isla de Fernando de Noronha, de  1939 a 1945. En esos 6 a&ntilde;os de prisi&oacute;n se afan&oacute; en la educaci&oacute;n  marxista de sus compa&ntilde;eros de penal y, al mismo tiempo, escribiendo  temas revolucionarios y poemas combativos. Al final de la dictadura de  Get&uacute;lio Vargas se abre la esperanza constituyente y en 1946, Carlos  Marighella es elegido diputado por el Estado de Bah&iacute;a. En dos a&ntilde;os de  diputado, el diario de sesiones constata m&aacute;s de 200 discursos sobre  diversas problem&aacute;ticas de grave incidencia en Brasil. Denunciando casos  concretos y aplicando una discursiva nueva y sugerente en el cambio de  direcci&oacute;n de aquel Partido Comunista Brasile&ntilde;o, dirigido por Luis Carlos  Prestes, que pact&oacute; con ciertas pol&iacute;ticas del dictador Vargas. La  disyuntiva y el descr&eacute;dito de aquella postura hicieron que Marighella  postulase por un nuevo rumbo revolucionario, no solamente en el discurso  sino en un combate dirigido por la clase trabajadora. Su obsesi&oacute;n fue  la de mantener una beligerancia para crear voluntades y una nueva  mentalidad en la expresi&oacute;n de lucha de clases y la de crear condiciones  para limitar el clientelismo burgu&eacute;s que manten&iacute;a con las clases m&aacute;s  deprimidas.</p> <p>En 1948 el mariscal Eurico Gaspar Dutra,  presidente del pa&iacute;s, desata una represi&oacute;n brutal contra Marighella que  le obliga a refugiarse en la clandestinidad. Esta situaci&oacute;n durar&aacute; hasta  su asesinato en S&atilde;o Paulo, el 4 de noviembre de 1969 por la dictadura  militar. En esta situaci&oacute;n, el dirigente obrero, formula una serie de  prioridades pol&iacute;ticas excepcionales sobre la situaci&oacute;n de la dictadura  post getuliana y, sobre todo, por el endeudamiento de Brasil en los a&ntilde;os  50 y 60, en que el imperialismo USA impone a los gobiernos brasile&ntilde;os  una dependencia a los asuntos que se priorizan desde el Pent&aacute;gono y la  CIA.</p> <p>En esta situaci&oacute;n, Marighella plantea un nuevo rumbo  revolucionario con el fin de aplicar contundentes medidas para disuadir  las intromisiones norteamericanas. Y la lectura que &eacute;l hace de la  situaci&oacute;n, en esas d&eacute;cadas, es de tipo ideol&oacute;gico y recurrente al  marxismo, en sus varios aspectos de aplicarlo en los diversos extractos  de la sociedad brasile&ntilde;a, sin marginar al clero y a los militares m&aacute;s  progresistas y contestatarios contra la dictadura instaurada en 1964,  que depuso al presidente de izquierdas, Jo&atilde;o Goulart, en que los  militares golpistas fueron apoyados directamente por los Estados Unidos.</p> <p>Con el golpe de Est ado militar, Brasil se encontr&oacute; en un  nuevo estadio de relaciones represivas, y se declara a Carlos Marighella  el enemigo p&uacute;blico m&aacute;s prioritario a combatir. En este per&iacute;odo, el  dirigente comunista ya est&aacute; en una fase de pensamiento revolucionario  que supera el pensamiento pol&iacute;tico tradicional del PCB, anclado en el  consentimiento de directrices imperialistas. Por tanto, hubo en  replanteamiento de las acciones admitidas por Marighella despu&eacute;s de ser  herido en confrontaci&oacute;n con los militares en el barrio carioca de la  Tijuca, poco despu&eacute;s del golpe de Estado. De nuevo en la prisi&oacute;n, el  movimiento proletario brasile&ntilde;o y el movimiento internacionalista por el  socialismo propiciaron su libertad. Marighella expuso varios par&aacute;metros  de la represi&oacute;n en las c&aacute;rceles y las consecuencias de la falta de  garant&iacute;as constitucionales, as&iacute; como la represi&oacute;n abierta contra la  dirigencia sindical.</p> <p>En este per&iacute;odo, Marighella profundiza en  las divergencias que &eacute;l tiene con el PCB, por la ausencia que tiene en  la participaci&oacute;n de la lucha por la democracia frente la dictadura. En  1966 expone al Comit&eacute; Central del PCB su cr&iacute;tica de no participar en una  lucha abierta de connotaci&oacute;n revolucionaria. Afrontando las disidencias  cre&oacute; la ALN (A&ccedil;&atilde;o Libertadora Nacional), que opta resueltamente por el  combate guerrillero. La lucha armada, en todas sus beligerancias y  consecuencias, tiene para Carlos Marighella un exponente y una expresi&oacute;n  de combate y de reclamo hist&oacute;rico en aquellas luchas en que los  brasile&ntilde;os se implicaron contra las invasiones francesa y holandesa de  su territorio en el siglo XVII y, tambi&eacute;n, contra los portugueses en su  lucha por la independencia.</p> <p>La fractura de los gobiernos  democr&aacute;ticos frente el intervencionismo pol&iacute;tico norteamericano  imponiendo un dictadura sangrienta, fue un referente para Marighela y  para otros grupos que optaron por la lucha armada en Latinoam&eacute;rica. La  Revoluci&oacute;n cubana estaba presente en todas las instancias de lucha  contra los poderes f&aacute;cticos, que en muchos casos estos grupos emergieron  del estado existencial de diversos sectores del pueblo que se  encontraron frente al espolio de los poderosos, siempre protegidos por  paramilitares.</p> <p>En este par&aacute;metro, el concepto guevarista de  abrir varios frentes contra el Imperialismo capitalista, supuso un  avance cualitativo en crep&uacute;sculos de descontentos que se fueron  adhiriendo a la lucha armada. Brasil estaba en otra dimensi&oacute;n, ya no en  la dial&eacute;ctica de los viejos y ambiguos conceptos de la izquierda  tradicional, por las circunstancias del poder dictatorial y por las  premisas que estaba dando Marighella en aquellas circunstancias.</p> <p>La muerte del Che y la fragmentaci&oacute;n de ciertos grupos frente a los  dispositivos dictatoriales ejercidos por varias dictaduras en  Latinoam&eacute;rica, no hicieron recaer en sus objetivos el proyecto de lucha  armada urbana de Marighella. Era una experiencia nueva, sin duda, la  guerrilla urbana que el propicio en un territorio tan amplio y con  tantos resortes de esconderse como las que ofrec&iacute;a S&atilde;o Paulo, as&iacute; como  otras grandes ciudades brasile&ntilde;as.</p> <p>Una de las acciones del ALN  de Marighella fue enturbiar el poder dictatorial, con una famosa acci&oacute;n  ejecutada el 1&ordm; de Mayo de 1968 en la que los obreros asaltan el  gobierno y expulsan al gobernadoo paulista Sodr&eacute; y convierten las  conmemoraciones del 1&ordm; de Mayo en un acto revolucionario amplio, al que  se suman estudiantes y otras clases sociales. Pronto se supo que esta  acci&oacute;n estaba coordinada por Marighella.</p> <p>La s intervenciones  guerrilleras dirigidas por Carlos Marighella en 1969, tuvieron una  repercusi&oacute;n en todo el mundo, por lo que se refiere al secuestro del  embajador de los Estados Unidos en Brasil por integrantes del ALN e  intercambiado por 15 presos de este movimiento guerrillero. Pocos meses  m&aacute;s tarde, Marighella es asesinado y su grupo le sobrevive hasta 1974.</p> <p>Si en 2 a&ntilde;os de parlamentario ha dejado un sin fin de ponencias  legislativas en favor de los pobres, en los 21 a&ntilde;os restantes de  clandestinidad dej&oacute; numerosos escritos te&oacute;ricos y concluyentes ensayos  sobre las diversas y cruciales circunstancias pol&iacute;ticas, as&iacute; como  frecuentes alegatos revolucionarios, como el manual guerrillero,  titulado: &ldquo;Minimanual del Guerrillero Urbano&rdquo;. Que siendo un compendio  no lejano a &ldquo;La guerra de guerrillas&rdquo; de Che Guevara, tiene sus  puntualidades sobre el espacio brasile&ntilde;o que esclarecen muy bien las  concreciones estrat&eacute;gicas de Marighella.</p> <p>Este libro, sobre  operaciones y t&aacute;cticas guerrilleras, as&iacute; como otros textos de Carlos  Marighella tuvieron enorme repercusi&oacute;n y despu&eacute;s de su muerte fueron  publicados. Una edici&oacute;n en espa&ntilde;ol fue editada por &ldquo;Documentos  Latinoamericanos 1&rdquo;, de Fran&ccedil;ois Maspero, en Par&iacute;s (1970). En lo que se  integran varios temarios con relaci&oacute;n a su pensamiento marxista y a los  procesos revolucionarios de Latinoam&eacute;rica y en concreto al espacio  brasile&ntilde;o.</p> <p>Otro compendio de su obra se publica en el Portugal  de la revoluci&oacute;n de los claveles (1974), titulado: &ldquo;O Brasil de Carlos  Marighella&rdquo;, textos seleccionados por Milton Miranda. Quiere decir que  no s&oacute;lo la t&aacute;ctica de guerrilla urbana sirvi&oacute; a muchos grupos  revolucionarios como gu&iacute;a de sus acciones sino que, tambi&eacute;n, sus textos  ideol&oacute;gicos estaban inscritos a unas circunstancias que iban m&aacute;s all&aacute;  del espacio brasile&ntilde;o. Por tanto, Marighella ha incidido en un proceso  de vanguardia revolucionaria y, en muchas ocasiones, dio claves y  sugerencias, excepcionalmente relevantes, en la d&eacute;cada convulsa de los  a&ntilde;os 60 del pasado siglo.</p> <p>En la &ldquo;Poes&iacute;a trunca (Poes&iacute;a  latinoamericana revolucionaria)&rdquo;, recogida por Mario Benedetti y  publicada por Casa de las Am&eacute;ricas de La Habana (1977) y en segunda  edici&oacute;n por Colecci&oacute;n Visor de Poes&iacute;a, Madrid (1979), Marighella forma  parte de los 27 poetas de Latinoam&eacute;rica, asesinados por defender las  libertades de sus respectivos pa&iacute;ses. Marighella est&aacute; junto al Che, Otto  Ren&eacute; Castillo, Roque Dalton, Javier Heraud, V&iacute;ctor Jara, Ricardo  Morales, Leonel Rugama, Francisco Urondo, etc.</p> <p>Carlos  Marighela merece estar en ese aposento al que Benedetti lo ha erigido,  por que su libro po&eacute;tico: &ldquo;Rond&oacute; da Liberdade&rdquo;, merece esa puntualidad  de sugerencias que transcienden de un joven humanista que personaliz&oacute;  unos ambientes de pobreza, el de los suburbios y periferias de su  Salvador nativo.</p> <p>Encontramos varios registros y temarios en su  poes&iacute;a, que tienen un valor creativo y repercuten en aquella generaci&oacute;n  de poetas aferrados a la cr&iacute;tica social. En sus recursos estil&iacute;sticos  expone una variedad de temas que sin representar una intr&iacute;nseca unidad  en lo tratado, como es el tema existencial y la libertad, expone un  nuevo modelo de hacer poes&iacute;a para el pueblo. En este horizonte, concreta  el arte del pensamiento po&eacute;tico, sin acudir a recursos artificiosos  para estimularle al lector falsas apariencias que el autor no siente ni  desea.</p> <p>En esa colecci&oacute;n de sonetos es donde Carlos Marighella  surge como un gran poeta, que sabe estructurar y economizar el verso,  con ese lenguaje claro y contundente. Tambi&eacute;n el poema amoroso es otro  de los perfumes de su poes&iacute;a que la hace grande, y la agrande se  esclarece a&uacute;n m&aacute;s cuando enarbola sentimientos que fluyen de su  intimidad hacia el otro. Una poes&iacute;a en la que nada se profana y casi  todo se redime en esos espacios estridentes y vac&iacute;os donde lo humano no  pulsa ni cicatriza su herida.</p> <p>Marighella, en su &ldquo;Rond&oacute; da  Liberdade&rdquo;, es un poeta del pueblo, al que le sugiere cosas y trata de  mostrarle su microcosmo te&ntilde;ido por la crueldad existente que soporta y,  muchas veces, sin poner en pr&aacute;ctica su rebeld&iacute;a. En su &uacute;ltimo poema, es  expl&iacute;cito por la causa de la libertad proletaria: &ldquo;Es necesario no tener  miedo,/ es necesario tener coraje para manifestarse.// Hay quien tiene  vocaci&oacute;n de esclavo,/ pero hay los esclavos que se sublevan contra la  esclavitud.// No quedar de rodillas,/ que no es racional renunciar a ser  libre./ A&uacute;n los esclavos por vocaci&oacute;n/ deben ser obligados a ser  libres,/ cuando las cadenas sean rotas&rdquo;.</p> <p>Carlos Marighella es  ya un referente revolucionario en aquel Brasil de las dictaduras y  frente a los exterminadores de las libertades del pueblo y del  socialismo. Es tambi&eacute;n un emergente de la epopeya de combatientes y  dirigentes de aquella Latinoam&eacute;rica convulsa y sometida por el  terrorismo de Estado, que impusieron los grandes monopolios, vali&eacute;ndose  de gendarmes vende patrias. En este su centenario, Brasil le recuerda y  otros tambi&eacute;n.</p></div>]]></description><pubDate>Thu, 08 Dec 2011 17:32:00 +0000</pubDate></item><item><title>Vigencia del pensamiento del Che sobre Latinoam&#xE9;rica</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2008/061501-vigencia-del-pensamiento-del-che-sobre-latinoamerica.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2008/061501-vigencia-del-pensamiento-del-che-sobre-latinoamerica.php</guid><description><![CDATA[<div class="autor"><a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Xos%C3%A9%20Lois%20Garc%C3%ADa&amp;inicio=0">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</a></div> <div class="fuente"><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68844" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a></div><p>Hoy, 14 de junio, se cumple el 80 aniversario del natalicio de Ernesto Che Guevara, una buena ocasi&oacute;n para retomar su pensamiento y verificar ciertas premisas que &eacute;l hizo en el pasado para reflexionar en el presente sobre diversas f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas que se aplicaban en Latinoam&eacute;rica. Nos llama la atenci&oacute;n su discurso del 18 de mayo de 1962, titulado: La influencia de la Revoluci&oacute;n cubana en la Am&eacute;rica Latina. En ese a&ntilde;o la agresi&oacute;n norteamericana no ces&oacute; sobre Cuba y el an&aacute;lisis que hizo el Che del contexto revolucionario cubano y su influencia en los diversos pa&iacute;ses latinoamericanos nos lleva a contemplar la nomenclatura social, pol&iacute;tica y cultural de todo ese complicado mosaico en que el imperio yankee era el acicate que provoc&oacute; puntuales sangr&iacute;as en la totalidad de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur.<br /><br />En este encuentro con la realidad objetiva del espacio americano nos lleva a considerar las v&iacute;as de colonizaci&oacute;n post colombina has el desarrollo del imperialismo norteamericano en sus diversas etapas y comportamientos de expansi&oacute;n. El Che en sus recursos dial&eacute;cticos analiz&oacute; las fases de las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas que desde la independencia de cada uno de los pa&iacute;ses analizados crearon sus propias particularidades, muchas de ellas ag&oacute;nicas, que por perpetuar su poder circunscrito en la explotaci&oacute;n del m&aacute;s d&eacute;bil y ante la lucha de este no tuvieron pudor en rendirse a los monopolios extranjeros. En esta ocasi&oacute;n el Che configura los hechos de la realidad actual latinoamericana tomando como base emp&iacute;rica la g&eacute;nesis de los hechos concretos y sucedidos.<br /><br />Retrotra&iacute;do en referencias del pasado el Che nos lleva a contemplar diversas esferas de influencia donde el monopolio extranjero intervino de una manera cruel y con la ayuda de esas oligarqu&iacute;as subalternas, o vende patrias, que no dudaron en particularizar territorio para que sus materias primas estuviesen bajo dominio extranjero, como salvaguardia de sus lucros. Cuando esto era adverso a los monopolios imperialistas se provocaban guerras de intereses entre ellos sin dudar de enfrentar a pa&iacute;ses como sucedi&oacute; en la guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay. En el fondo de la cuesti&oacute;n de intereses estaba la lucha por el petr&oacute;leo entre la Shell y la Standard Oil. El caso de la Standard Oil en Per&uacute; hizo que el ej&eacute;rcito de este pa&iacute;s arremetiese y arrebatase buena parte del territorio ecuatoriano donde la Shel ten&iacute;a sus intereses. Pero todos esos intereses europeos fueron suplantados por los monopolios norteamericanos.<br /><br />En este trueque de intereses y de imposiciones b&eacute;licas el panorama es otro muy distinto en la d&eacute;cada de los sesenta del siglo XX, cuando el Che analiz&oacute; estos factores, siendo consciente de todo ello cuando dijo: &ldquo;La penetraci&oacute;n ha variado mucho de acuerdo con circunstancias hist&oacute;ricas, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y tambi&eacute;n quiz&aacute;s de acuerdo con la cercan&iacute;a o la lejan&iacute;a con la metr&oacute;poli imperialista&rdquo;. Y en este aspecto pone como ejemplo el caso de Panam&aacute;, que la configur&oacute; como una caracter&iacute;stica clave del colonialismo m&aacute;s vetusto y de exigencias inexcusables por causa del rendimiento del canal.<br /><br />Pero estos conceptos guevaristas de hacer un pron&oacute;stico preventivo de la situaci&oacute;n latinoamericana tenemos que prestarles minuciosa atenci&oacute;n y estar alerta de lo que sucede hoy, despu&eacute;s de cuarenta y seis a&ntilde;os de aquel famoso discurso. Entrar en las causas de aquellos sucesos ten&iacute;a para el Che una importancia suprema que iba m&aacute;s all&aacute; de lo hist&oacute;rico. Porque para &eacute;l la historia de Latinoam&eacute;rica no era un todo sino subsidiaria de conceptos y conglomerados culturales, &eacute;tnicos, ideol&oacute;gicos y de actitudes rebeldes y de lucha contra diversas caracter&iacute;sticas de poder; de usurpaci&oacute;n expansionista y, en definitiva, por la conquista de la libertad. Y es por ello por lo que pondera la experiencia de la Revoluci&oacute;n cubana en la cual, Ernesto Che Guevara, particip&oacute; muy directamente en calidad de guerrillero y de ide&oacute;logo. Por eso es que la Cuba revolucionaria fue una referencia en todos los pa&iacute;ses latinoamericanos &ndash;en unos con mayor frecuencia y fortuna que en otros- pero es innegable la atenci&oacute;n prestada a aquella experiencia revolucionaria por parte de simpatizantes y detractores, nadie fue indiferente. En aquella situaci&oacute;n de triunfo revolucionario se crearon condiciones en todos los lugares de Suram&eacute;rica para erigir en el combate al hombre nuevo. Todo un cat&aacute;logo de experiencias revolucionarias surgi&oacute; para expulsar a los grandes monopolios y liquidar las oligarqu&iacute;as aut&oacute;ctonas. El hombre nuevo en auge y en clave revolucionaria, significa para el Che adentrarse en cada uno de los pa&iacute;ses y deshilvanar sus entretelas para poner al descubierto las diversas realidades que juegan a favor y en contra del proceso revolucionario que cada pa&iacute;s tiene que afrontar.<br /><br />Argentina &ndash;donde naci&oacute; el Che- conjugaba su importancia como una de las potencias con valiosos recursos en el Cono Sur americano. El Che tambi&eacute;n incide que Uruguay tiene caracter&iacute;sticas parecidas a la Argentina por las oligarqu&iacute;as latifundistas que controlaban la producci&oacute;n y el comercio ganadero. Estos dos pa&iacute;ses fueron caracterizados dentro de un contexto de predominaci&oacute;n urbana, pero tambi&eacute;n incide en la primac&iacute;a de la clase obrera. Un proletariado que estaba en situaciones dif&iacute;ciles y, sobre todo, concentrado en el gran Buenos Aires, pero muy concienciado. No perdamos de vista que aquellos emigrantes procedentes de Espa&ntilde;a y de Italia, muchos de ellos eran socialistas, anarquistas y comunistas. Los referentes de la izquierda Argentina tenemos que ubicarlos en las luchas obreras que se dieron en Europa y con un pensamiento de concepci&oacute;n marxista. Puede que el proletariado argentino y chileno fuese la vanguardia combativa que marcaron per&iacute;odos muy determinantes en la lucha de la clase obrera. Pero en este ambiente, el Che admite ciertas miserias y disidencias en la izquierda de su pa&iacute;s, al se&ntilde;alar: &ldquo;M&aacute;s o menos todos conocen los &uacute;ltimos acontecimientos en Argentina, cuando se plante&oacute; una situaci&oacute;n m&aacute;s o menos ya real de dominio, de algunos grupos relativamente de izquierda, grupos que representan al sector progresista de la clase obrera argentina; pero que est&aacute;n tergiversando muchas de las aspiraciones del pueblo, a trav&eacute;s de una camarilla del partido peronista que est&aacute; totalmente alejada del pueblo. Sin embargo, cuando se plante&oacute; la situaci&oacute;n de las elecciones, intervinieron los gorilas, como se llama a los grupos ultra reaccionarios del ej&eacute;rcito argentino, y liquidaron la situaci&oacute;n&rdquo;.<br /><br />Fij&aacute;ndonos en la situaci&oacute;n Argentina, despu&eacute;s de la muerte del Che, y ya en la d&eacute;cada de los setenta, con el regreso de Per&oacute;n al poder, la demagogia del peronismo y la creaci&oacute;n de la Triple A y el posicionamiento fascista de L&oacute;pez Rega, dentro del c&iacute;rculo del poder peronista, la acci&oacute;n revolucionaria de los Montoneros, el golpe de Estado y el genocidio propiciado por los militares, son cuestiones muy serias que el Che, sin ser profeta, supo adivinar, gracias a su pragmatismo. &Eacute;l supo que los Estados Unidos estaban alterando las teclas de la izquierda para que el piano estuviese desafinado en momentos decisivos para que no armonizara el himno a la libertad. En esta direcci&oacute;n, el espacio uruguayo del movimiento de los Tupamaros, tuvo parecidas connotaciones a lo que sucedi&oacute; en la Argentina.<br /><br />La clase obrera chilena, a lo que concierne la filosof&iacute;a de su lucha c&iacute;vica, le inspiraba al Che grande confianza en el porvenir suramericano, as&iacute; lo indic&oacute;: &ldquo;En Chile, donde los partidos de izquierda tienen una ascendencia mayor, una trayectoria muy vigorosa y una firmeza ideol&oacute;gica quiz&aacute;s como no hay en otro partido en Am&eacute;rica&rdquo;. Pero advirti&oacute; que la revoluci&oacute;n cubana no tuviese en Chile una admisi&oacute;n, por parte del proletariado, de alzarse en armas contra la reacci&oacute;n que ten&iacute;a el monopolio de la minas. En este espacio no descartaba que la izquierda fuese capaz de crear condiciones para que los grupos armados fueran beligerantes con los intermediarios del imperialismo yankee. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de este famoso discurso, las izquierdas de Chile (Frente Popular) llevaron a Salvador Allende al poder y aquella izquierda c&iacute;vica opt&oacute; por la v&iacute;a democr&aacute;tica mientras un sector organizado bajo las siglas del MIR opt&oacute; por ciertas movilidades remitidas por la Revoluci&oacute;n cubana. Pero el Che, seducido por el an&aacute;lisis de particularizar cada uno de los escenarios de la lucha de clases donde la burgues&iacute;a y el proletariado med&iacute;an sus fuerzas, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Desde el punto de vista de la estrategia ser&iacute;a rid&iacute;culo cuando todav&iacute;a tienen las armas; para eso las fuerzas de izquierda tienen que ser muy poderosas y obligar a capitular a la reacci&oacute;n, y Chile no est&aacute; todav&iacute;a en esas condiciones por lo menos&rdquo;. Por tanto, la Revoluci&oacute;n cubana representaba para la v&iacute;a chilena esquemas muy diferentes, aqu&iacute; se percibe que las revoluciones muchas veces fracasan por copiar de otras. En este sentido, tanto Fidel como el Che fueron muy prudentes en imitar los procesos. Todos sabemos de las consecuencias del 11 de septiembre de 1973 en que los norteamericanos pusieron en escena al esbirro Pinochet, la v&iacute;a chilena al socialismo que pretend&iacute;a Allende fue historia en un pa&iacute;s que durante d&eacute;cadas ensay&oacute; diversas f&oacute;rmulas para que la clase obrera chilena llegase al poder. Una clase obrera desarrollada que juntamente con la argentina, la uruguaya y la brasile&ntilde;a fueron el portento de estrategias protagonizadas en luchas muy s&oacute;lidas de dar pasos importantes y no retroceder.<br /><br />El perfil que el Che nos presenta de Bolivia es la de un pa&iacute;s lleno de contradicciones adquiridas por aquella burgues&iacute;a timorata frente al dominio imperialista que asfixiaba su econom&iacute;a. En esta situaci&oacute;n, Che Guevara ve&iacute;a que la Revoluci&oacute;n cubana pod&iacute;a ser una luz para aquel faro apagado. Sostuvo que Bolivia era un pa&iacute;s ideal para desarrollar un escenario guerrillero donde las contradicciones entre clases y las que se dan entre la burgues&iacute;a local y el imperialismo pod&iacute;an crear una situaci&oacute;n favorable donde la guerrilla fuese confirmada y mantenida en una sociedad agraria que practicaba un comunismo primitivo en el cual se reverenciaban los ind&iacute;genas. En esta situaci&oacute;n, el Che admiti&oacute; que la lucha sugerida ten&iacute;a que encaminarse hacia la burgues&iacute;a nacional que era la que realizaba las concesiones a los monopolios yankees y por otro crear condiciones punibles contra los latifundistas criollos y creando una guerrillera cuyos protagonistas fuesen los campesinos. Esta convicci&oacute;n fue tan firme para el Che que decidi&oacute; la formaci&oacute;n de una guerrilla que opero en las zonas rurales bolivianas donde &eacute;l fue asesinado en 1967.<br /><br />Bolivia fue para el Che el pa&iacute;s ideal para desarrollar una guerrilla que tuviese dos objetivos importantes: movilizar al campesinado descontento con las oligarqu&iacute;as terratenientes y, por otro lado, mantener una estrategia dentro de un espacio geogr&aacute;fico amplio para desarrollar una serie de v&iacute;as revolucionarias para exportar a los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes.<br /><br />Sobre Paraguay incidi&oacute; que era un pa&iacute;s ideal para que germinase una guerrilla fuerte que superase viejos intentos de otros guerrilleros y observ&oacute; que el factor geogr&aacute;fico y demogr&aacute;fico son determinantes en la creaci&oacute;n de condiciones para desarrollar t&aacute;cticas de combate. Sobre la situaci&oacute;n paraguaya, opin&oacute;: &ldquo;Con selvas muy grandes, que tiene apenas alg&uacute;n ganado y algunos productos agr&iacute;colas. Es un pa&iacute;s de enfermedades end&eacute;micas terribles como la lepra, que est&aacute; extendida en proporciones enormes, donde no hay pr&aacute;cticamente sanidad, donde la civilizaci&oacute;n est&aacute; apenas ce&ntilde;ida a tres o cuatro ciudades relativamente grandes. En aquellos montes ha habido varias experiencias guerrilleras, las m&aacute;s importantes y las m&aacute;s serias desde el punto de vista ideol&oacute;gico, han sido orientadas por un frente popular revolucionario con la participaci&oacute;n en algunos casos importantes, del Partido Comunista. Sus guerrillas han sido derrotadas sistem&aacute;ticamente, nosotros creemos que ha habido errores t&aacute;cticos en la conducci&oacute;n de la lucha revolucionaria, que tiene una serie de leyes que no se pueden violar, pero sin embargo se siguen produciendo alzamientos&rdquo;.<br /><br />En este caso, el Che no deja de insistir en que el &ldquo;Paraguay es un pa&iacute;s ideal para la guerra de guerrillas, muy rico en cuanto a la agricultura, de grandes condiciones naturales, no hay elevaciones pronunciadas, pero hay montes y r&iacute;os muy grandes y zonas de operaciones muy dif&iacute;ciles para los ej&eacute;rcitos regulares y zonas muy f&aacute;ciles para la lucha con la ayuda de la poblaci&oacute;n campesina. Hay all&iacute; una dictadura de extrema derecha que anteriormente estaba muy influenciada por la oligarqu&iacute;a argentina, era una semicolonia de la Argentina pero que hoy ha pasado a la dependencia directa de los Estados Unidos con las &uacute;ltimas penetraciones de capital norteamericano; mantiene una dictadura bestial donde est&aacute;n todos los g&eacute;rmenes de una lucha popular que puede realizarse intensamente a corto plazo&rdquo;.<br /><br />Estos textos del Che justifican su inalterada lectura de un pa&iacute;s, como Paraguay, donde la situaci&oacute;n estaba encarnada en varios frentes de presi&oacute;n y todos ellos muy significativos para radicar varias estrategias en un contexto sumamente inflexible por el comportamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner.<br /><br />M&uacute;ltiples eran las caracter&iacute;sticas tan especiales para el Che que con frecuencia mir&oacute; atentamente a diversos temas de Per&uacute;, sobre todo la demograf&iacute;a &eacute;tnica de la que sobresale ese 80% de su poblaci&oacute;n ind&iacute;gena despose&iacute;da de las riquezas de esta naci&oacute;n. Es significativo el an&aacute;lisis realizado por Ernesto Guevara en el tema &eacute;tnico, al se&ntilde;alar: &ldquo;All&iacute; el blanco es el due&ntilde;o de la tierra y de los capitales; el mestizo o cholo es en general el mayoral del blanco, y el indio es el siervo de la gleba. En el Per&uacute; se venden todav&iacute;a fincas con indios de estos, las fincas se anuncian en los peri&oacute;dicos con tantos trabajadores o tantos ind&iacute;genas que tienen obligaci&oacute;n de trabajar para el se&ntilde;or feudal; es una situaci&oacute;n tan miserable como nadie que no haya estado en esa zona se puede imaginar&rdquo;.<br /><br />Por tanto, la importancia que el Che le ha dado a la configuraci&oacute;n racial como dominio de una casta terrateniente que representa menos de un 20% frente a una poblaci&oacute;n ind&iacute;gena representada por un 80%, supuso que el dirigente comunista tuviese muy en cuenta esta estratificaci&oacute;n en el contexto de la lucha de clases. Y, al mismo tiempo, no ignor&oacute; lo significativo de las lenguas aut&oacute;ctonas blindadas en esos espacios naturales donde los ind&iacute;genas poseen el tesoro m&aacute;s preciado y diferenciador como es un idioma, juntamente con numerosas experiencias tradicionales que est&aacute;n en vigencia. Las siguientes palabras del Che son significativas: &ldquo;El que quiera comunicarse con los ind&iacute;genas tiene que saber hablar estas lenguas, si no es imposible la comunicaci&oacute;n y las nacionalidades traspasan la frontera en que se han delimitado los pa&iacute;ses. El aimara de Bolivia se entiende mucho mejor con el aimara del Per&uacute; que con el blanco de Bolivia o del Per&uacute; y los propios colonizadores y despu&eacute;s los imperialistas se han preocupado en mantener esta situaci&oacute;n, de tal manera que hay una natural afinidad entre estos dos pa&iacute;ses y asimismo en el norte, entre las zonas peruanas de los collas y de los quechuas y la zona ecuatoriana, y en algunos casos llega hasta Colombia. En todos estos pa&iacute;ses se hablan lenguas vern&aacute;culas como las lenguas dominantes&rdquo;.<br /><br />El tema de las lenguas en su propio espacio natural va m&aacute;s all&aacute; de las fronteras artificiales que los poderes econ&oacute;micos colonialistas han fijado; los intereses de los monopolios, los excesos de corrupci&oacute;n de la burgues&iacute;a local, los vende patrias que no vacilan en desintegrar nacionalidades para crear parcelas de poder que beneficien a estos monopolios. Esto evidencia la actualidad de la intentona separaci&oacute;n de Santa Cruz del territorio boliviano, se debe a la coartada de los grandes monopolios frente a las nacionalizaciones realizadas por Evo Morales.<br /><br />El Che incidi&oacute; en un tema relevante del Per&uacute; como es el problema de las lenguas nativas y el contexto racial, como elemento de explotaci&oacute;n, referenciado por Marx y Egels en las contradicciones que se observas en la lucha de clases.<br /><br />El Che ten&iacute;a por el Per&uacute; una atracci&oacute;n din&aacute;mica por ser una gran regi&oacute;n agr&iacute;cola y por la influencia decisiva que ten&iacute;an los partidos de izquierda. Sobre este tema resalt&oacute; lo siguiente: &ldquo;En el Per&uacute; y en la regi&oacute;n ind&iacute;gena del Cuzco, es la &uacute;nica zona de influencia del Partido Comunista peruano fuerte y la &uacute;nica zona de influencia fuerte de cualquier partido marxista en el campo en todo Am&eacute;rica&rdquo;. Es verdad que los partidos de izquierda en Per&uacute; tuvieron una gran influencia en sensibilizar a las masas. Pero una de las m&aacute;s altas referencias marxistas fue el ide&oacute;logo Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui (1894-1930). El Che no ignor&oacute; a este grande ide&oacute;logo marxista e indigenista que supo concertar un valioso proyecto revolucionario. Su pensamiento y su nutrida cultura intelectual fue referencia en otros pa&iacute;ses del &aacute;rea latinoamericana con problemas similares a los de Per&uacute;. Mari&aacute;tegui fue el dirigente que supo entrar en una dial&eacute;ctica donde el indigenismo protagonizase una fuerza coherente en el contexto marxista; fue un revolucionario no dogm&aacute;tico, un heterodoxo que imprimi&oacute; una serie de directrices sobre la cuesti&oacute;n indigenista y de su liberaci&oacute;n, al confirmar: &ldquo;Las posibilidades de que el indio se eleve material e intelectualmente depende del cambio de las condiciones econ&oacute;mico-sociales. No est&aacute; determinado por la raza, por s&iacute; sola, no ha despertado ni despertar&iacute;a al entendimiento de una idea emancipadora&rdquo;. (...) &ldquo;Cuando se habla de la actitud del indio ante sus explotadores, se suscribe generalmente la impresi&oacute;n de que, envilecido, deprimido, el indio es incapaz de toda lucha, de toda resistencia. La larga historia de insurrecciones y asonadas ind&iacute;genas y de las masacres y represiones consiguientes, basta por s&iacute; sola para desmentir esta impresi&oacute;n. En la mayor&iacute;a de los casos las sublevaciones de indios han tenido como origen una violencia que los ha forzado incidentalmente a la revuelta contra la autoridad o un hacendado; pero en otros casos no ha tenido este car&aacute;cter de mot&iacute;n local. La rebeli&oacute;n ha seguido a una agitaci&oacute;n menos incidental y se ha propagado a una regi&oacute;n m&aacute;s o menos extensa&rdquo;.<br /><br />Las diversas observaciones que el Che hizo sobre el Per&uacute; tienen diversas categor&iacute;as y, muchas de ellas, no desentonan con los an&aacute;lisis de Mari&aacute;tegui. Che Guevara era un mariategista en muchas de las concepciones dial&eacute;cticas y conclusiones que mantuvo sobre Latinoam&eacute;rica y esto nos lleva a observar ciertas contundencias revolucionarios que los dos mantuvieron. El Che conoc&iacute;a puntualmente los escritos de Mari&aacute;tegui y esto le llev&oacute; a no cuestionar muchas de las alternativas que la clase obrera y campesina del Per&uacute; hab&iacute;an desarrollado. Por tanto, en este discurso del a&ntilde;o 1962 nos habla de la estratificaci&oacute;n de las clases sociales peruanas, de sus modalidades, de sus comportamientos y de sus impactos. Ten&iacute;a una enorme simpat&iacute;a por el movimiento de cambios que se estaban experimentando en las clases populares peruanas. Concretamente por la combatividad de los mineros cuya preponderancia en el auge guerrillero frente una burgues&iacute;a muy poco desarrollada y a unos militares que se turnaban por medio de golpes de Estado.<br /><br />El Che, tambi&eacute;n habl&oacute; de las condiciones que ten&iacute;a Ecuador para desarrollar alternativas influenciadas de la Revoluci&oacute;n cubana, aunque los intereses de la burgues&iacute;a ecuatoriana eran urbanos y las fuerzas de izquierda resid&iacute;an en ese mismo espacio. Una parte de aquella izquierda que estuvo presente en varios actos de intervenci&oacute;n en la toma del poder revolucionario en Cuba, llevaron al Ecuador las influencias guerrilleras para dinamizar una revoluci&oacute;n agraria, con variantes m&aacute;s agresivas a lo que la izquierda urbana estaba acostumbrada. Los inconvenientes que ve&iacute;a el Che, con relaci&oacute;n al panorama ecuatoriano, fueron la presencia de un ej&eacute;rcito que ejerc&iacute;a una represi&oacute;n coordinada por efectivos del ej&eacute;rcito norteamericano.<br /><br />Sobre Colombia, el Che contempl&oacute; un panorama donde las guerrillas operabas de una manera intermitente y con ciertos errores a sus espaldas en momentos en que la respuesta popular a sus acciones era sumamente positiva. La dispersi&oacute;n, la falta de movilidad y la falta de concentraci&oacute;n de un mando &uacute;nico fueron errores que el Che impugn&oacute; en su valoraci&oacute;n sobre Colombia.<br /><br />Se&ntilde;al&oacute; que la falta de uni&oacute;n entre los diversos grupos guerrilleros cundi&oacute; en una dispersi&oacute;n en la que muchos de ellos se conformaron con la autodefensa y otros se convirtieron en bandoleros como un acto de sobre vivencia. La exterminaci&oacute;n de muchas de estas guerrillas fortaleci&oacute; otros grupos m&aacute;s pragm&aacute;ticos e influenciados por la Revoluci&oacute;n cubana, pero tambi&eacute;n ten&iacute;a la sospecha que ideas an&aacute;rquicas de derechas y otras anticomunistas no pusieran fin a aquella perversa situaci&oacute;n por la que pas&oacute; el movimiento guerrillero. Sobre esta situaci&oacute;n, matiz&oacute;: &ldquo;Puede tener o no importancia la lucha en Colombia, es dif&iacute;cil predecirlo, porque precisamente no hay un movimiento de izquierda bien estructurado que dirija esa lucha; es simplemente, impulsos de una serie de grupos sociales y de elementos de distintas clases que est&aacute;n tratando de hacer algo, pero no hay una conducci&oacute;n ideol&oacute;gica y eso es muy peligroso. De manera que no se puede saber a donde va a llegar, lo que s&iacute; es que naturalmente crea las condiciones para un futuro desarrollo de una lucha revolucionaria bien estructurada en Colombia&rdquo;.<br /><br />El che no fue un profeta ni un adivino, fue un pragm&aacute;tico marxista, un hombre con la piel en la arena de la historia de los derrotados; un indagador de hechos concretos. Para &eacute;l la praxis fue una especie de laboratorio consultivo y la medida justa para valorar escenarios como el de Colombia. La retrospectiva de hechos y conductas en la cronolog&iacute;a del Che nos hace ver m&aacute;s de cerca lo que actualmente sucede en Colombia.<br /><br />Venezuela estaba en ese tr&aacute;nsito de rebeld&iacute;a cuya actividad, seg&uacute;n el Che, se deb&iacute;a a un Partido Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionario. Verdaderamente esta situaci&oacute;n le interes&oacute; sobre manera y se&ntilde;al&oacute; que se deb&iacute;a observar &ldquo;con mucha atenci&oacute;n y con mucha simpat&iacute;a&rdquo; el germen de aquellas acciones de la izquierda venezolana, pese a contradicciones y distorsiones. As&iacute; se fue configurando un movimiento popular que hoy es observado dentro del contexto creado por Hugo Chavez.<br /><br />Sobre el pa&iacute;s m&aacute;s grande de Latinoam&eacute;rica, Brasil, el Che se adentr&oacute; en varios de esos par&aacute;metros de la realidad social y pol&iacute;tica; una realidad compleja por su extensi&oacute;n geogr&aacute;fica con una poblaci&oacute;n desigual, verificando las urbes industriales como S&atilde;o Paulo y Rio de Janeiro y por otro lado los espacios del nordeste, donde la agricultura y la ganader&iacute;a se repliegan en los grandes llanos de los Sert&otilde;es. El Che no ignoraba que en los Sert&otilde;es se ensayaron grandes experiencias en la lucha de clases y de un modo muy diferente a lo que se concretaba en el resto de Am&eacute;rica. Aquel grupo mesi&aacute;nico de los Canudos, dirigido por Ant&oacute;nio Conselheiro, fue una de las expresiones m&aacute;s activas que en el siglo XIX no dieron tregua a los colonos terratenientes que se valieron del ej&eacute;rcito para eliminarlos.<br /><br />El Partido Comunista Brasile&ntilde;o dirigido por la gran figura de Lu&iacute;s Carlos Prestes, configur&oacute; un notable movimiento popular en un escenario muy espec&iacute;fico en la orientaci&oacute;n de la lucha entre el proletariado y el campesinado. Carlos Marighela (1911-1969) fue otra expresi&oacute;n de la lucha guerrillera urbana. La opci&oacute;n de la Revoluci&oacute;n cubana estaba muy presente en la aceleraci&oacute;n del proceso socialista brasile&ntilde;o que este l&iacute;der guerrillero, asesinado en una emboscada, ten&iacute;a en mente.<br /><br />El Che estuvo muy atento a los hechos que se iban desatando y de ellos opin&oacute;: &ldquo;Si en Brasil se hubiera ganado una batalla decisiva, el panorama de Am&eacute;rica cambiar&iacute;a r&aacute;pidamente. Brasil tiene fronteras con todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur, menos con Chile y Ecuador; con todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses Brasil tiene fronteras. Tiene una enorme influencia, realmente es un lugar para dar una batalla y nosotros debemos considerar siempre en nuestras relaciones con los pa&iacute;ses americanos, que somos parte de una sola familia, familia con caracter&iacute;sticas m&aacute;s o menos especiales; pero no podemos olvidar nuestro deber de solidaridad y nuestro deber de dar nuestra opini&oacute;n en algunos momentos espec&iacute;ficos&rdquo;.<br /><br />En Guatemala vivi&oacute; el Che uno de los momentos m&aacute;s decisivos de su vida como m&eacute;dico. La situaci&oacute;n pol&iacute;tica de car&aacute;cter progresista y socializador del presidente Jacobo Arbenz, se dieron condiciones progresistas y prerrevolucionarias que fueron abortadas por el golpe de Estado de Castillo Armas en 1954. Quiz&aacute;s el aprendizaje ideol&oacute;gico y la implicaci&oacute;n del Che en una opci&oacute;n revolucionaria se dieron en Guatemala. La experiencia vivida lo marc&oacute; intensamente. Cuando valor&oacute; los diversos espacios revolucionarios, unos en proceso embrionario y otros ahogados por excesos o falta de experiencia de aquellos grupos. A partir del triunfo de la Revoluci&oacute;n cubana, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;El destino de las revoluciones populares en Am&eacute;rica est&aacute; &iacute;ntimamente ligado al desarrollo de nuestra Revoluci&oacute;n&rdquo;.<br /><br />Otra de sus experiencias es la que le toc&oacute; vivir en M&eacute;xico, que le supuso cierta frustraci&oacute;n por una situaci&oacute;n creada por aquel partido &uacute;nico, el PRI. En todo su palmar&eacute;s por Latinoam&eacute;rica las experiencias de aquellos dos viajes en bicicleta y motocicleta le permitieron contemplar la miseria de unos y la riqueza de otros. La opresi&oacute;n de una clase sobre la otra. La lucha de clases en acci&oacute;n, era observada desde una inmediatez tanto concreta como emp&iacute;rica.<br /><br />La influencia de la Revoluci&oacute;n cubana en Am&eacute;rica Latina, es una de las piezas claves de su discursiva. Ernesto Che Guevara desgran&oacute; la situaci&oacute;n de Latinoam&eacute;rica de una manera que nos adelant&oacute; acontecimientos. El an&aacute;lisis de aquellas situaciones amplias y complejas, nos permiten observar las piezas de aquel puzzle descompuesto que muy pocos se han atrevido a recomponer para dejar al desnudo lo que el imperialismo norteamericano hab&iacute;a descompuesto.</p>]]></description><pubDate>Sun, 15 Jun 2008 10:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>Las diversas relaciones entre la poes&#xED;a afro-antillana de expresi&#xF3;n espa&#xF1;ola y la poes&#xED;a africana</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2007/041501-las-diversas-relaciones-entre-la-poesia-afro-antillana-de-expresion-espanola-y-la-poesia-africana.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2007/041501-las-diversas-relaciones-entre-la-poesia-afro-antillana-de-expresion-espanola-y-la-poesia-africana.php</guid><description><![CDATA[<div class="firma">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</div><div><a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a></div><div class="noticia" id="TextoNoticia" style="font-size: 13px"><p><span></span></p><p><span>Abriendo rutas por las literaturas de Cuba, Puerto Rico y la Rep&uacute;blica Dominicana pretendemos acercarnos a una serie de poetas negros y mestizos que cultivaron una po&eacute;tica de reivindicaci&oacute;n &eacute;tnica, existencial y cultural que emerge de la tradici&oacute;n africana y que se cultiv&oacute; en estas tres nacionalidades antillanas de lengua espa&ntilde;ola. En este contexto, no es f&aacute;cil entrar en esa correspondencia de tendencias y manifestaciones que ofrecen los poetas de estos tres pa&iacute;ses, en esa constante aspiraci&oacute;n de regresar a las ra&iacute;ces africanas para significar su propia identidad. En este desaf&iacute;o, encontramos una serie de materias po&eacute;ticas que contribuyen a esa correspondencia que establecieron los poetas negros y mestizos y, todav&iacute;a, blancos desde Am&eacute;rica. Todo ese c&uacute;mulo de manifestaciones que llevaron los esclavos africanos al nuevo mundo floreci&oacute; en muchos de estos poetas.</span></p><p><span><span>De ese corpus po&eacute;tico queremos extraer varios testimonios para centrarnos en esa correspondencia que hubo entre los dos continentes. En ese crisol, observamos la impetuosa vitalidad de los negros esclavos emancip&aacute;ndose y exponiendo las manifestaciones y los valores m&aacute;s n&iacute;tidos de &Aacute;frica. La cultura afro-antillana suscit&oacute; la vertebraci&oacute;n de un nuevo contexto literario en estos tres espacios geogr&aacute;ficos de los que vamos hablar.</span></span></p><span><span><p><span>Ante estos tres horizontes unificados por la lengua y por el sentimiento com&uacute;n de retrospectivar &Aacute;frica desde Am&eacute;rica, surge el Madre &Aacute;frica brotando ra&iacute;ces que florecen en el nuevo mundo, con sus tradiciones, sus tab&uacute;es, sus magias y, sobre todo, con la reafirmaci&oacute;n de ser negro y regresar a las fuentes originales de todas las &Aacute;fricas. En esta direcci&oacute;n, hablaremos de cada uno de los pa&iacute;ses antillanos de expresi&oacute;n hispana, empezando por Cuba.</span></p><p><span><span><strong><u>CUBA</u></strong></span></span></p><span><span><p><span>Anotemos que Cuba es un pa&iacute;s antillano de lengua espa&ntilde;ola superior a Puerto Rico y a la Rep&uacute;blica Dominicana, en lo que se refiere a su densidad demogr&aacute;fica, por su entorno geogr&aacute;fico y por la concentraci&oacute;n de esclavos que el colonialismo espa&ntilde;ol introdujo desde el siglo XVI. Estos matices hacen falta observarlos para que nos orienten y nos aproximen a la realidad de una cultura multi-racial y consolidada en todos los &aacute;mbitos de la vida cubana. De ese inmenso n&uacute;mero de esclavos, capaces de articular e imponer su verbo, contemplamos atributos y manifestaciones de todo el conjunto cultural africano que hoy est&aacute;n normalizados en la isla de Cuba. La m&uacute;sica, la danza, la santer&iacute;a, la mitolog&iacute;a y otras formas expresivas y de vida son el motor m&aacute;s din&aacute;mico de la cultura africana en Cuba. Pero hay un atributo fundamental que es el motor de esta cultura: las diversas manifestaciones ling&uuml;&iacute;sticas de procedencia africana. En esta direcci&oacute;n, Gema Vald&eacute;s Acosta, aporta en su libro: &ldquo;Los remanentes de las lenguas bant&uacute;es en Cuba&rdquo;, todo un dise&ntilde;o de particularidades expresivas que predominan en la lengua espa&ntilde;ola en Cuba.</span></p><p><span><span>La lengua espa&ntilde;ola sirvi&oacute; de veh&iacute;culo expresivo pero tambi&eacute;n fue receptora de numerosos vocablos y t&eacute;rminos de las diversas lenguas africanas que no dejaron de utilizar los poetas cubanos. Este puede que no sea el caso de poetas como Pl&aacute;cido, seud&oacute;nimo de Gabriel de la Concepci&oacute;n Vald&eacute;s, nacido en Matanzas en 1809 y fusilado en 1844, porque se le supon&iacute;a jefe de la conspiraci&oacute;n de la &ldquo;Escalera&rdquo;. Pl&aacute;cido era hijo de una bailarina espa&ntilde;ola que tuvo amores furtivos con un mulato. A&uacute;n que es un s&iacute;mbolo para los negros cubanos, su poes&iacute;a responde m&aacute;s a ambientes de cubanidad que de africanidad. Dejemos, pues, a Cintio Vitier esta sentencia: &ldquo;Pl&aacute;cido expresa, o m&aacute;s bien trasluce, la cotidianidad de una vida que, fundada en la injusticia, busca su acomodo provisional a trav&eacute;s de la fineza y del encanto de las costumbres criollas&rdquo;.</span></span></p><p><span><span><span>Otro poeta contempor&aacute;neo a Pl&aacute;cido era Francisco Manzano (1797-1854). Este poeta estuvo atento a la marginalizaci&oacute;n y menosprecio que se hac&iacute;a con su raza. Por esto, en la poes&iacute;a de Manzano no encontraremos terminolog&iacute;as de las lenguas africanas, pero si hace hincapi&eacute; a los problemas sociales que los negros ten&iacute;an en Cuba. Manzano estuvo procesado por la sublevaci&oacute;n de la &ldquo;Escalera&rdquo; y esto dice mucho de su vida insurreccional, en lucha por la abolici&oacute;n de la esclavitud.</span></span></span></p><p><span><span><span><span>Uno de los primeros en recoger de los ambientes africanos cantares de expresi&oacute;n oral y escritos po&eacute;ticos de los negros de Cuba, no fue un negro ni un cubano, fue Bartolom&eacute; Jos&eacute; Crespo, un gallego que naci&oacute; en Ferrol, en 1811 y muri&oacute; en La Habana en 1871. Este emigrante gallego fue conocido en los ambientes del teatro bufo con el nombre de Creto Gang&aacute;. Alejo Carpentier, opin&oacute; as&iacute; de Gang&aacute;: &ldquo;Con &eacute;l entraron los negros en escena. Por una divertida paradoja, este comedi&oacute;grafo que firmaba sus sainetes con el seud&oacute;nimo bozal de Creto Gang&aacute;, y hac&iacute;a agudas cr&iacute;ticas al gobierno colonial&rdquo;. Jos&eacute; Lezama Lima, apunt&oacute;: &ldquo;Creto Gang&aacute; puede considerarse un precursor de la poes&iacute;a negra que se cultivar&aacute; en la Cuba del siglo siguiente, alcanzando mantenida calidad en Nicol&aacute;s Guill&eacute;n y Emilio Ballagas&rdquo;. Creto Gang&aacute; escribi&oacute; poemas al estilo de los negros, con el mismo lenguaje que utilizaban los negros en los barracones bozales, en los cabildos y, sobre todo, en el cabildo congo. Gang&aacute; fue un eficiente difusor de los cantos an&oacute;nimos negros dedicados a las deidades africanas y a su propia libertad. A partir de Creto Gang&aacute; nos encontramos con un corpus po&eacute;tico importante que responde a la creatividad literaria de los negros cubanos.</span></span></span></span></p><span><span><span><span><p><span>Ya consolidada en varios ambientes literarios esta tendencia, mencionemos a Regino Pedroso (1896-1983), un mestizo chino-africano, pero inclinado hacia un reencuentro con sus ancestros asi&aacute;ticos que africanos. Pero la problem&aacute;tica social de los negros y la identidad africana est&aacute;n expl&iacute;citamente confirmadas en sus versos. En el poema, &ldquo;Hermano negro&rdquo;, encontramos estos dos versos: &ldquo;&iexcl;Negro, hermano negro,/ tan fuerte en el dolor que al llorar cantas&rdquo;. Que plasticidad po&eacute;tica m&aacute;s transparente esta de Pedroso al visionar el llanto colectivo del negro en Cuba y convertirlo en canci&oacute;n.</span></p><p><span><span>En los a&ntilde;os treinta del siglo XX, la poes&iacute;a negra pasa por un nuevo proceso liderado por un mestizo afro-cubano, Nicol&aacute;s Guill&eacute;n (1902-1989). Guill&eacute;n es uno de los m&aacute;ximos expositores de la poes&iacute;a negra que busc&oacute; en el pasado los c&aacute;nticos de cabildo. Las creaciones de Creto Gang&aacute; fueron en parte asimiladas para crear un horizonte conceptual nuevo que Guill&eacute;n dio a la poes&iacute;a negra, siendo as&iacute; innovada y actualizada. Guill&eacute;n procur&oacute; de Placido la s&aacute;tira po&eacute;tica, llevada a su cr&iacute;tica m&aacute;s mordaz, que Nicol&aacute;s emple&oacute; contra las dictaduras de Machado y de Batista. Nicol&aacute;s Guill&eacute;n fue un rotundo buscador de sus ra&iacute;ces y contemplador de todo aquel mosaico de variedades que el universo afro-cubano ten&iacute;a cultivado. En esta direcci&oacute;n, apunta Dina Picotti, en su libro: &ldquo;La Presencia Africana en Nuestra Identidad&rdquo;, lo siguiente: &ldquo;El fen&oacute;meno de &lsquo;la poes&iacute;a negra&rsquo; que se produce en Cuba en torno a los a&ntilde;os treinta, asumiendo voces, ritmos, temas y recursos en general de lenguaje de negros y mulatos, se extendi&oacute; luego a las antillas y a todo Am&eacute;rica, difundiendo el modo y valoraci&oacute;n de una cultura de origen africano que ya formaba parte nuestra, reconocida o no, en los diversos aspectos de la vida, articul&aacute;ndose ling&uuml;&iacute;sticamente, como s&iacute;ntesis de los estadios de un largo proceso hasta cobrar mayor significado y trascendencia a&uacute;n en las zonas donde el influjo africano parec&iacute;a menos. Las matrices de este movimiento fueron los cantos religiosos y de cabildo, ligados a percusi&oacute;n de instrumentos&rdquo;.</span></span></p><span><span><p><span>Dina Picotti confirma esa dimensi&oacute;n en que los poetas cubanos elevaron a un alto nivel la original poes&iacute;a negra. Insistimos, que la poes&iacute;a de Nicol&aacute;s Guill&eacute;n tuvo un grande impacto en tolas las Antillas y un reconocimiento puntual en muchos poetas africanos. Citemos al s&atilde;otomense, Tomaz Medeiros que dedica &ldquo;Un socop&eacute; para Nicol&aacute;s Guill&eacute;n&rdquo;. O el guineano, Jos&eacute; Carlos Schwartz que no ocult&oacute; su simpat&iacute;a por la poes&iacute;a de Nicol&aacute;s Guill&eacute;n y por otros poetas cubanos de acu&ntilde;aci&oacute;n africana. Pero en ese retorno a &Aacute;frica hubo poetas que se engarzaron a ciertos contenidos de &ldquo;Songoro Cosongo&rdquo; de Guill&eacute;n. Este libro incidi&oacute; en esa propuesta de descubrir la universalidad negra de un lado y del otro el Atl&aacute;ntico. El poeta angole&ntilde;o, Ant&oacute;nio Jacinto, en 1990, me manifest&oacute; en Luanda su enorme simpat&iacute;a por la po&eacute;tica de Nicol&aacute;s Guill&eacute;n y me insinu&oacute; que Viriato da Cruz y en otros poetas angole&ntilde;os hab&iacute;a que buscar esos engarzamientos en los que se intuye el feliz retorno para redescubrir &Aacute;frica.</span></p><p><span><span>Fue tal el impacto de la poes&iacute;a negra en Cuba que los poetas blancos como Ram&oacute;n Guirao, poeta y autor de una antolog&iacute;a publicada en 1938, titulada: &ldquo;&Oacute;rbita de la poes&iacute;a Afrocubana, 1928-37&rdquo;, no pudieron resistir a esa tendencia ambientada en la tradici&oacute;n cultural africana.</span></span></p><span><span><p><span>Dejando atr&aacute;s innumerables poetas negros y mestizos cubanos, imposible de enumerar, mencionaremos a Nancy Morej&oacute;n (1944). Su po&eacute;tica constata su compromiso en la investigaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n de la cultura negra en las Antillas y, sobre todo, por las literaturas que pertenecen a este espacio caribe&ntilde;o. Nancy Morej&oacute;n, en su poema: &ldquo;Mujer Negra&rdquo;, plasma en alto relieve los sufrimientos de los esclavos y la doble marginaci&oacute;n de la mujer esclava en Cuba, en la &eacute;poca colonial. En los siguientes versos esclarece: &ldquo;Esta es la tierra donde padec&iacute; bocabajos y azotes./ Bogu&eacute; a lo largo de todos sus r&iacute;os./ Bajo su sol sembr&eacute;, recolect&eacute; y las cosechas no com&iacute;./ Por casa tuve un barrac&oacute;n./ Yo misma traje piedras para edificarlo,/ pero cant&eacute; a lo natural comp&aacute;s de los p&aacute;jaros nacionales.// En esta misma tierra toqu&eacute; la sangre h&uacute;meda/ y los huesos podridos de muchos otros,/ tra&iacute;dos a ella, o no, igual que yo./ Ya nunca m&aacute;s imagin&eacute; el camino de Guinea./ &iquest;Era a Guinea? &iquest;A Madagascar? &iquest;O a Cabo Verde?// Trabaj&eacute; mucho m&aacute;s.// Fund&eacute; mejor mi canto milenario y mi esperanza./ Aqu&iacute; constru&iacute; mi mundo&rdquo;.</span></p><p><span><span>Nancy Morej&oacute;n esclarece el pasado m&aacute;s siniestro de los negros y de la esclavitud antillana, y, con esa memoria hist&oacute;rica de &Aacute;frica fornece la identidad cubana donde los negros y los mestizos tienen hoy un alto aposento. En este sentido, Nancy Morej&oacute;n, me dec&iacute;a hay pocos meses en La Habana, que la Revoluci&oacute;n cubana contribuy&oacute; a destapar los tab&uacute;es y las codicias que las clases dominantes hicieron con los esclavos en Cuba. La poes&iacute;a de Nancy Morej&oacute;n desvela toda esa codificaci&oacute;n del pasado para perpetuar el presente y el futuro y mantener viva la memoria hist&oacute;rica de m&uacute;ltiples revueltas y sublevaciones.</span></span></p><p><span><span><span>Si revisamos ciertas voces de la poes&iacute;a femenina de expresi&oacute;n portuguesa en &Aacute;frica nos encontramos con Alda do Espirito Santo, con No&eacute;mia de Sousa, con Alda Lara, con Vera Duarte o con Domingas Samy, y, de ellas, podemos referenciar una serie de vestigios y correspondencias en lo que se&ntilde;ala Nancy Morej&oacute;n. Vemos, pues, como la poes&iacute;a antillana, con referentes africanos, vuelve a &Aacute;frica por medio de los poetas africanos.</span></span></span></p><span><span><span><p><strong><u><span>PUERTO RICO </span></u></strong></p><span><p><span>En esta isla, la voz de los esclavos negros predomin&oacute; y con ella se dejaron o&iacute;r otras voces como la de Jos&eacute; Antonio Daub&oacute;n (1840-1922), en favor de la emancipaci&oacute;n negra. La primera voz mulata de Puerto Rico fue la de Luis Felipe Dessus (1875-1920) que proclam&oacute; su diversidad &eacute;tnica de ser indio y africano. Dos identidades despreciadas por el colonizador espa&ntilde;ol. Este poeta, en su desafiante reafirmaci&oacute;n dice: &ldquo;Yo soy negro y dichoso, / &iexcl;mas que un papa y un rey!/ (&hellip;) No hay como ser negro y amar a Lucifer&rdquo;. Esta versi&oacute;n tiene cierta correspondencia con algunos de los poetas negros de expresi&oacute;n franc&oacute;fona en &Aacute;frica que manifestaron su repulsa contra la presencia religiosa del colonizador. Por tanto, el apelo a Lucifer equivale a dinamizar, simb&oacute;licamente, lo contrario de lo que pretend&iacute;a la religi&oacute;n del colonizador. En este poeta vemos claro la confrontaci&oacute;n mantenida por el colonizado frente al colonizador.</span></p><span><p><span>Entre los precursores de la poes&iacute;a negra puertorrique&ntilde;a encontramos a Francisco Negroni Mattei (1896-1937) que aborda un nuevo temario en el alegato de la m&uacute;sica y la danza, como elemento fundamental de esa &Aacute;frica que el comprende y desea magnificar partiendo de Nicol&aacute;s Guill&eacute;n. Evaristo Rivera Chevremont (1896-1976) se apropia de una serie de im&aacute;genes existencialistas para incidir en esa comuni&oacute;n que tanto los poetas antillanos como los africanos proclamaron a partir de los a&ntilde;os treinta, contra la explotaci&oacute;n de los negros. Los siguientes versos de Chevremont indican exactamente esa repulsa: &ldquo;Tumba los cocos, negro; tumba los cocos. / (&hellip;) mientras el blanco, gordo de anillos, / goza su nada, rumiando tedios&rdquo;.</span></p><p><span>&nbsp;<span>Fortunato Vizcarrondo fue un poeta que reivindic&oacute; la expresi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de los negros, y con ella, articul&oacute; sus cantares. En esta l&iacute;nea est&aacute; Victorio Llanos Allende, que supo ir a las fuentes originarias de las canciones de los esclavos y, as&iacute;, surgi&oacute; su famoso c&aacute;ntico: &ldquo;Uleg&uacute; Uleg&uacute; T&aacute;n-guid&eacute;&rdquo;. Por tanto estamos hablando de un perfil de poetas sumamente integrados en la tradici&oacute;n africana y que tienen conciencia en darle primac&iacute;a a cualquier vestigio africano que incida en la articulaci&oacute;n de sus c&aacute;nticos y poemas. As&iacute; es como la lengua espa&ntilde;ola en el Caribe respira esos acentos bant&uacute;es que modifican, en cierto sentido, la poes&iacute;a costumbrista creada por los blancos. La poes&iacute;a escrita por aquellos blancos que dominaban este espacio era recitada y exhibida en un c&iacute;rculo cerrado, como eran los salones clasistas de los que estaban excluidos los negros. Fue tan eficaz y poderosa la poes&iacute;a negra que los propios blancos se dejaron asimilar en m&uacute;ltiples expresiones que marcaron ese fecundo desarrollo de la literatura afro-puertorrique&ntilde;a.</span></span></p><p><span><span><span>A partir de 1898, a&ntilde;o de la independencia de Cuba, Puerto Rico entr&oacute; en otro proceso integrador que vino de los Estados Unidos. Pero los poetas puertorrique&ntilde;os no renunciaron a los valores africanos. S&iacute;rvanos como ejemplo el poeta mestizo, Luis Pal&eacute;s Matos (1899-1959), que particulariz&oacute; varios contextos del acerbo africano. En varias canciones &ntilde;&aacute;&ntilde;igas, Pal&eacute;s Matos desdibuja varias frecuencias de denuncia contra el colonialismo en &Aacute;frica, como lo que manifiesta en estos versos: &ldquo;Quien penetro en Tanga&ntilde;ica/ por vez primera &ntilde;an-&ntilde;an;/ quien lleg&oacute; hasta Tembandumba/ la gran matriarca &ntilde;an-&ntilde;an&rdquo;. Pal&eacute;s Matos, adem&aacute;s de ser el poeta nacional de Puerto Rico, supo rescatar sus or&iacute;genes para intensificar la identidad negra. En su poes&iacute;a aparecen enfatizados espacios m&iacute;ticos y geogr&aacute;ficos que responden a esa identidad africana, como se manifiesta en estos versos: &ldquo;Al jueguito va su zomb&iacute;/ derribando su senserib&oacute;,/ y no puede el carabal&iacute;/ &ntilde;a&ntilde;iquear ante Ecu&eacute; y Chang&oacute;&hellip;/ &iexcl;Oh, pap&aacute; Abas&iacute;!/ &iexcl;Oh, pap&aacute; Boc&oacute;!// Hombre negro triste se ve/ desde Habana hasta Zimbambu&eacute;,/ desde Angola hasta Kanemb&uacute;/ hombre negro triste se ve&hellip;/ Ya no baila su tu-cu-tu,/ al &ndash;adomb&eacute; ganga mond&eacute;-&ldquo;.</span></span></span></p><p><span><span><span><span>Cesario Rosa Nieves fue otro de los poetas que manifiesta esa contundencia de volver a los or&iacute;genes, como muy bien indica en estos versos: &ldquo;Yo nac&iacute; negro, (&hellip;) En la danza y en la bomba, en la plena y el sendero, / me despertaba &Aacute;frica, mi tierra abuela, en maracas de arena&rdquo;. En este mosaico de poetas puertorrique&ntilde;os, merece destacar a Clemente Pereda (1903-1980) que es uno de los poetas antillanos que utilizo el t&eacute;rmino, Madre &Aacute;frica por los a&ntilde;os treinta, tejiendo una especie de letan&iacute;a que encontramos en el poema: &ldquo;Madre &Aacute;frica&rdquo;, en el cual expone: &ldquo;&iexcl;&Aacute;frica profunda! &iexcl;&Aacute;frica rec&oacute;ndita! &iexcl;&Aacute;frica prol&iacute;fica! &iexcl;&Aacute;frica hier&aacute;tica!, / Con tus jerogl&iacute;ficos y papiros c&oacute;pticos! &iexcl;Cuna de Homo Sapiens! &iexcl;Madre de las razas&rdquo;. Pereda alent&oacute; las revoluciones y las luchas de liberaci&oacute;n nacional de los pa&iacute;ses africanos colonizados. En este apartado, observamos su reencuentro con los poetas africanos que expresaron su desaf&iacute;o ante el colonialismo.</span></span></span></span></p><p><span><span><span><span><span>En esta aspiraci&oacute;n de retomar &Aacute;frica, desde las antillas, localizamos a un grupo de mujeres negras y mestizas de Puerto Rico que nacieron entre 1911 y 1926. Mencionemos a la mulata Carmen Col&oacute;n Pellot que intent&oacute; restituir la memoria de &Aacute;frica, en su canto al mestizaje, desde una contemplaci&oacute;n del mercado negrero. Tambi&eacute;n, Olga Ram&iacute;rez de Orellano nos habla del desencuentro con las or&iacute;genes, y, trata de regresar a esa &Aacute;frica m&aacute;gica y profunda como bien se matiza en estos versos del poema: &ldquo;Tonga bambe&rdquo;, que dice: &ldquo;El alma katonga me vuelve a nacer. / Estrellas que miran mi choza de paja,/ Mis ojos de lumbre te vuelven a ver&rdquo;. Que linda imagen para ese reencuentro con el &Aacute;frica total, en su m&aacute;s latente argumentaci&oacute;n existencial, donde se admite esa tremenda ausencia, como dijo la m&iacute;stica espa&ntilde;ola, Santa Teresa de Jes&uacute;s: &ldquo;Vivo sin vivir en ti&rdquo;.</span></span></span></span></span></p><span><span><span><span><span><p><span>De este grupo de mujeres poetas, destaquemos a Julia de Burgos (1914-1953). Su voz, unida a la de Pal&eacute;s Matos y a la de Pereda, representa la poes&iacute;a negra y mestiza, con que se confirma la poes&iacute;a africana en Puerto Rico. Julia de Burgos promovi&oacute; todo un caudal m&aacute;gico y perenne de la poes&iacute;a existencial africana. Desde su emigraci&oacute;n a Nueva York, proclama lo mejor de la poes&iacute;a afro-puertorrique&ntilde;a, como nos muestra en estos versos: &ldquo;Negra de intacto tinte, lloro y r&iacute;o/ la vibraci&oacute;n de ser estatua negra; / de ser trozo de noche, en que mis blancos/ dientes relampaguean;/ (&hellip;) Ay, ay, ay, que el esclavo fue m&iacute;a abuelo/ es mi pena, es mi pena./ Si hubiera sido el amo,/ ser&iacute;a mi verg&uuml;enza./ Yo soy recia en el grito y parca en el lamento./ Intensa en los sentidos, negativa en lo quieto&rdquo;. En esta movilidad, Julia de Burgos, sin ser una poeta de la negritud no estuvo muy lejos de la econom&iacute;a po&eacute;tica de David Diop, de Senghor, de Aim&eacute; C&eacute;saire, y, por supuesto, de Langston Hughes y de Claude Mckay, estos tres &uacute;ltimos m&aacute;s allegados al espacio de Puerto Rico. La nueva visi&oacute;n que tuvo de Burgos de la marginaci&oacute;n de los negros vendr&iacute;a a coincidir con los poetas de la negritud, sobre todo con los de expresi&oacute;n portuguesa como Agostinho Neto y Francisco Jos&eacute; Tenreiro.</span></p><p><span><span>En Violeta L&oacute;pez Suria encontramos esa reivindicaci&oacute;n persistente de recuperar las ra&iacute;ces africanas, tal como manifiesta en su po&eacute;tica metaf&iacute;sica que emerge de los valores ancestrales de &Aacute;frica. En esta direcci&oacute;n, Puerto Rico aport&oacute; un gran caudal de poetas negros y mestizos volcados hacia la problem&aacute;tica social y marginal. El af&aacute;n de los poetas de Puerto Rico de perpetuarse en el &Aacute;frica global y total es bien notorio en el caso de poetas como Manuel Torres.</span></span></p><span><span><p><strong><u><span>REP&Uacute;BLICA DOMINICANA</span></u></strong></p><span><p><span>La Rep&uacute;blica Dominicana es un pa&iacute;s con tradici&oacute;n y etnia mayoritariamente de origen africano, comparte vecindad con Hait&iacute;, ese pa&iacute;s franc&oacute;fono tan determinante en la literatura negra que influy&oacute; en todos los espacios po&eacute;ticos del Caribe. En este caso, los poetas dominicanos fueron receptores del influjo del contexto haitiano. Francisco Mu&ntilde;oz del Monte (1800-1868) es el primer poeta que presenta un inventario de poemas buc&oacute;licos en los que est&aacute; presente la mulata, esa linda madona solemnizada y mitificada. Pero en Tom&aacute;s Hern&aacute;ndez Franco (1904-1952) la poes&iacute;a negra dominicana coge otra &oacute;rbita, gravitando con un renacido resplandor que se hizo notar en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta. Pero si damos un salto cualitativo en esa tendencia nos encontraremos con Manuel del Cabral (1907-1999), con varios registros en los que se concreta esa tendencia social y emancipadora que se connota en el viejo problema existencial de los negros antillanos. Dicho esto, es necesario centrarse en el talento creativo de su singular expresi&oacute;n afro-dominicana. En el poema: &ldquo;Negro sin nada en tu casa&rdquo;, advierte: &ldquo;Tu sudor, tu sudor. Y todo para aquel/ que tiene cien corbatas, cuatro coches de lujo, / y no pisa la tierra&rdquo;. Estos versos establecen una correspondencia universalista con la poes&iacute;a negra, entre Am&eacute;rica y &Aacute;frica, en el contexto de la lucha de clases y sobre el problema racista.</span></p><span><p><span>En el poema, &ldquo;Tr&oacute;pico suelto&rdquo;, Manuel del Cabral hace una referencias en las que se preconiza la cultura negra y mestiza, en estos t&eacute;rminos: &ldquo;Algo de la tierra me sube violento, / oigo que tus curvas cantan m&aacute;s que el son. / Y tu taco toca, y tu taco a ratos, / echa al aire el Congo que hay en tus zapatos&rdquo;. La esencia vital de ser negro manifestado por un blanco, como del Cabral, confluye en Agostinho Neto en esas referencias a la m&uacute;sica y a los ritmos africanos, como elemento esencial de fortalecer la identidad africana. Manuel del Cabral tampoco est&aacute; lejos de Bernard Dadi&eacute;, en esa conceptualidad de transformar al negro en un ser insumiso para no renunciar a la Madre &Aacute;frica. Del Cabral insisti&oacute; para que el negro regresase a los or&iacute;genes, como manifiesta aqu&iacute;: &ldquo;Suma de abuelos tu carne/ anochece amaneciendo; / tu cuerpo a palos moliendo/ lo limpian las brujer&iacute;as, / y tu roncas, como no, / tu cuerpo mismo el bongo&rdquo;.</span></p><p><span><span>En la Rep&uacute;blica Dominicana, y de la generaci&oacute;n de Manuel del Cabral, tenemos que mencionar a Francisco Dom&iacute;nguez Charro (1911-1943), un poeta que se implic&oacute; en todo aquello que suger&iacute;a africanidad, con la aspiraci&oacute;n de regresar a &Aacute;frica. Aspiraci&oacute;n que manten&iacute;a su sue&ntilde;o, cuando expresa: &ldquo;Viejo negro del puerto,/ retorna en el esp&iacute;ritu/ a tu selva sagrada./ Emb&aacute;rcate en la leve piragua imaginaria/ de tu inconsciencia m&aacute;rtir&rdquo;.</span></span></p><span><span><p><span>Otros poetas dominicanos como Rub&eacute;n Suro, Antonio Fr&iacute;as G&aacute;lvez y Antonio Fern&aacute;ndez Spencer evocan el universo del negrismo, pero nos fijamos en Juan S&aacute;nchez Lamouth (1929-1968), concretamente en su poema-carta, titulado: &ldquo;Saludo conjunto al poeta Leopoldo Sedar Senghor&rdquo;. En este poema esclarece su tendencia, necesidades y compromisos con &Aacute;frica, cuando dice: &ldquo;Nosotros los negros de Am&eacute;rica, te saludamos, &uacute;nicamente. / Te saludan los ni&ntilde;os que a&uacute;n cortan flores/ para adornar el mutismo de los &iacute;dolos blancos&rdquo;. Vemos como Lamouth trata de configurar una correspondencia con el &Aacute;frica m&iacute;tica, ancestral y tel&uacute;rica.</span></p><span><p><span>Hay otros poetas dominicanos que se lamentan de las esencias africanas que se pierden, como es el caso de Colombina Castellanos (1932), cuando dice: &ldquo;Y mueren los sue&ntilde;os del negro Dami&aacute;n/ picador de ca&ntilde;a/ decidor de cuentos de loaces, de brujos, de zombis/ y muere el tambor&hellip; al morir la negra. Tun, tun, tun&rdquo;.</span></p><p><span><span>Rigurosamente, dentro de este mosaico cultural, &eacute;tnico y, a&uacute;n, ling&uuml;&iacute;stico est&aacute; consustanciado todo un caudal de recursos africanos que influyeron en esa personalidad y en esa identidad que dinamizaron la interculturalidad que predomina en Cuba, Puerto Rico y en la Rep&uacute;blica Dominicana. </span></span></p><p><span><span></span></span></p></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span><p><strong><u><span></span></u></strong><span></span></p></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span><p><span></span></p></span></span></div>]]></description><pubDate>Sun, 15 Apr 2007 14:05:00 +0000</pubDate></item><item><title>Frente a la globalizaci&#xF3;n</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2007/032701-frente-a-la-globalizacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2007/032701-frente-a-la-globalizacion.php</guid><description><![CDATA[<p align="left">Ense&ntilde;anza y cultura en el ideario de Jos&eacute; Mart&iacute;</p><p align="left">Frente a la globalizaci&oacute;n&nbsp; </p><p>&nbsp;&nbsp;Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</p><p><a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Del personal&iacute;simo an&aacute;lisis sobre la ense&ntilde;anza y la cultura que ilustra a toda la obra de Jos&eacute; Mart&iacute;, nos alienta y nos admira aquella carta que envi&oacute; a la ni&ntilde;a, Mar&iacute;a Mantilla, en la primavera de 1895, le confiesa lo siguiente: &ldquo;Donde yo encuentro poes&iacute;a mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y m&uacute;sica del &aacute;rbol; y su fuerza de amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas, y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del d&iacute;a&rdquo;. Mas adelante le revela a Mar&iacute;a: &ldquo;Leo pocos versos, porque casi todos son artificiales o exagerados, y dicen, en lengua forzada, falsos sentimientos, sentimientos sin fuerza ni honradez, mal copiados de los que los sintieron de verdad&rdquo;.</span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Estas afirmaciones nos obligan a contemplar el tiempo y el espacio que le toc&oacute; vivir a Jos&eacute; Mart&iacute; para reflexionar sobre el mundo actual, en sus divergencias y contradicciones y a la luz del ideario del ap&oacute;stol de la independencia de Cuba. La ense&ntilde;anza y la cultura en el mundo actual, la podemos perspectivar dentro del contexto de esa visi&oacute;n que Mart&iacute; tuvo de ellas en su tiempo. Recomienda a Mar&iacute;a ejercitarse en el conocimiento del mundo, a trav&eacute;s de la ciencia; conocer el orden del mundo en todas sus frecuencias no deja de ser un acto y un reclamo de dignidad para el ciudadano de finales del siglo XIX. Las palabras de Mart&iacute; no dejan de ser un punto de partida para el hombre actual que, cada vez m&aacute;s, se ve atrapado dentro del laberinto de los otros y de sus propias encrucijadas. Tanto la ense&ntilde;anza como el trabajo eran para Marx como para Mart&iacute; la fuente de toda cultura y de toda riqueza. En el ideario de Mart&iacute; la ense&ntilde;anza debe procurarle al ser humano los conocimientos necesarios para luchar colectivamente por la vida y satisfacer sus propias necesidades. Al respecto, se&ntilde;alaba: &ldquo;La educaci&oacute;n tiene un deber ineludible para con el hombre, no cumplirlo es un crimen&rdquo;. A la luz de m&uacute;ltiples realidades de opresi&oacute;n que afectan al mundo actual, vemos como se proclama ese enorme crimen negando a millones de seres humanos la dignidad m&aacute;s primaria que es el derecho a la educaci&oacute;n. La frustraci&oacute;n impera cuando observamos el resquebrajamiento de seres inocentes que son constantemente oprimidos por ese falso progreso que niega la justicia social y la cultura, con el fin de aumentar sus ganancias con la plusval&iacute;a de la opresi&oacute;n de los otros. En este sentido, volvamos a las fuentes martianas, a esa imposible renuncia de la educaci&oacute;n como fuente de vida, cuando nos dice: &ldquo;La educaci&oacute;n, pues, no es m&aacute;s que esto: la habilitaci&oacute;n de los hombres para obtener con desahogo y honradez los medios de vida indispensables en el tiempo en que existen, sin rebajar por eso las aspiraciones delicadas, superiores y espirituales de la mejor parte del ser humano&rdquo;. </span></span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">En el mundo actual no podemos olvidar las contradicciones que fluyen de la castraci&oacute;n, de la intolerancia y de la crueldad que impone la globalizaci&oacute;n, que es la fase superior del imperialismo. Vemos varios horizontes sombr&iacute;os donde la ense&ntilde;anza y la cultura dejan de ser un bien com&uacute;n para ser un privilegio exclusivo de las clases dominantes. El que tiene dinero tiene cultura, sobre todo en el aprendizaje de expoliar al otro. Dentro de este par&aacute;metro, la globalizaci&oacute;n est&aacute; imponiendo sus leyes y sus esquemas mas desvergonzantes, con terror&iacute;fico cinismo y usurpando conquistas sociales de pueblos libres y soberanos por medio de ese poder omn&iacute;modo de una falsa democracia que desvirt&uacute;a la verdadera esencia de la palabra que inventaron los griegos para definir el poder del pueblo. Amenazas, intervenciones, bloqueos es el orden del d&iacute;a del imperio de la globalizaci&oacute;n. En este contexto, Jos&eacute; Mart&iacute; nos previno de varios temas y nos dio las claves de muchos anunciados de las secuelas que el imperialismo nos dejar&iacute;a en sus m&uacute;ltiples tramas, cuando dijo: &ldquo;Viv&iacute; en el monstruo y le conozco las entra&ntilde;as&rdquo;. En este sentido, no ignoraba ciertos procesos de integrar al otro para dominarle, anularle y robarle. </span></span></span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Hacer un nuevo inventario del mundo para parcelarlo en m&uacute;ltiples minifundios, desculturalizando las diversidades e integr&aacute;ndolas en valores hip&oacute;critas y en determinados prejuicios, implica un proyecto de desestabilizar al otro. Ante este inventario minifundista de la ense&ntilde;anza y de la cultura, es necesaria la lucha por la solidaridad y la justicia social, partiendo de lo m&aacute;s concreto y de lo m&aacute;s elemental como es la educaci&oacute;n. Y es aqu&iacute; donde Jos&eacute; Mart&iacute; esgrimi&oacute; su grito, al enfatizar: &ldquo;Alcemos esta bandera y no la dejemos caer. &ndash;La ense&ntilde;anza primaria tiene que ser cient&iacute;fica. El mundo nuevo requiere la escuela nueva. Debe ajustarse un programa nuevo de educaci&oacute;n, que empiece en la escuela y acabe en una Universidad brillante&rdquo;. Esta idea de Mart&iacute; la contemplamos en su plena vigencia, porque de ella podemos extraer varias experiencias que se dieron en Cuba, en diversas campa&ntilde;as de alfabetizaci&oacute;n. </span></span></span></span></span></p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Ya en 1884, Jos&eacute; Mart&iacute; escribe un trabajo titulado: &ldquo;Maestros Ambulantes&rdquo; en el que se detecta su preocupaci&oacute;n por el conocimiento de la naturaleza para desarrollar una agricultura que superase la autosuficiencia de quien la cuida y transforma. En este contexto hubo un obsesivo adelanto al mundo de hoy en el campo ecol&oacute;gico que transciende de la obra martiana y que no deja de ser una fuente de transparente sabidur&iacute;a sobre la coexistencia del medio ambiental, en el cual coloca Mart&iacute; al hombre como modelado y medida de su rec&iacute;proca interrelaci&oacute;n, al se&ntilde;alar: &ldquo;Y el &uacute;nico camino abierto a la prosperidad constante y f&aacute;cil es el de conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la Naturaleza. La naturaleza no tiene celos, como los hombres. No tiene odios, ni miedo como los hombres. No cierra el paso a nadie, porque no teme de nadie. Los hombres siempre necesitan de los productos de la naturaleza&rdquo;. Este concierto entre hombre y naturaleza, en su constante pedag&oacute;gica, llev&oacute; a Mart&iacute; a la siguiente reivindicaci&oacute;n: &ldquo;La escuela ambulante es la &uacute;nica que puede remediar la ignorancia campesina. Y en campos como en ciudades, urge sustituir al conocimiento indirecto y est&eacute;ril de los libros, el conocimiento directo y fecundo de la Naturaleza&rdquo;. </span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Vemos pues como Mart&iacute; supo marcar prioridades concretas en materia de ense&ntilde;anza y de cultura, proponiendo fases espec&iacute;ficas que exig&iacute;an diversos campos; diversos espacios y escenarios de producci&oacute;n muy definidos. Las escuelas ambulantes que se crearon en Cuba, en diversas campa&ntilde;as independentistas, manifiestan el empe&ntilde;o creador de conocer el h&aacute;bitat como medio indispensable de vida. Cuando contemplamos a miles de pioneros contra el analfabetismo en toda la geograf&iacute;a cubana, en uno de los primeros procesos de la Revoluci&oacute;n Socialista en Cuba, all&iacute; estaba presente el esp&iacute;ritu de Mart&iacute;. Quiz&aacute;s las connotaciones eran diferentes, pero el esp&iacute;ritu de lo concreto legitimaba la acci&oacute;n y el pensamiento de Mart&iacute;. Con raz&oacute;n ha dicho el escritor y poeta Cintio Vitier: &ldquo;El radical antiimperialismo de Mart&iacute;, con todas sus l&oacute;gicas consecuencias de dignidad nacional, pureza administrativa, justicia social, antirracismo, latinoamericanismo, solidaridad con los pueblos oprimidos del mundo. Por eso Fidel Castro, en el proceso que se le sigui&oacute; por el ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, a&ntilde;o del centenario martiano, pudo decir con verdad que Mart&iacute; era el &ldquo;autor intelectual&rdquo; de aquel movimiento. Y con la misma raz&oacute;n puede y podr&aacute; decirse otro tanto de cualquier movimiento revolucionario de Am&eacute;rica Latina, porque Mart&iacute; es, en rigor, adem&aacute;s de otras muchas cosas, el padre del antiimperialismo latinoamericano&rdquo;.</span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">En esta narraci&oacute;n de Cintio Vitier, observamos la legitimidad antiexpansionista en el pensamiento de Mart&iacute; contra los Estados Unidos, tal como simplifica en aquella cr&oacute;nica que escribi&oacute; el 2 de noviembre de 1889, donde se&ntilde;ala: &ldquo;&iquest;A qu&eacute; ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo? &iquest;Por qu&eacute; han de pelear sobre las rep&uacute;blicas de Am&eacute;rica sus batallas con Europa, y ensayar en pueblos libres su sistema de colonizaci&oacute;n?&rdquo; En esta vicisitud de Mart&iacute;, sobre la inicua expansi&oacute;n imperialista, contemplamos como esa pol&iacute;tica de alienaci&oacute;n conlleva el principio de fomentar la expoliaci&oacute;n productiva de las naciones americanas utilizando pol&iacute;ticas de desestabilizaci&oacute;n en todo el mundo y con toda agresividad intervencionista por parte del imperialismo Norteamericano. Esto era una realidad constatable en la &eacute;poca de Mart&iacute; y consumada en los tiempos actuales. Refiri&eacute;ndose a esa realidad imperialista, Mart&iacute; advirti&oacute;: &ldquo;Creen en la necesidad, en el derecho b&aacute;rbaro, como &uacute;nico derecho: &lsquo;Esto ser&aacute; nuestro, porque lo necesitamos&rsquo;. Creen en la superioridad incontrastable de la raza anglosajona contra la raza latina. Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india que exterminan&rdquo;.</span></span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Los desequilibrios del mundo de hoy, en lo que ata&ntilde;e a la educaci&oacute;n y a la cultura, se manifiesta en la insolidaridad del que m&aacute;s tiene; del que gobierna desp&oacute;ticamente encubri&eacute;ndose en falsas democracias, negando lo mas elemental al hombre, que es la educaci&oacute;n libre y gratuita. Mart&iacute; as&iacute; lo advirti&oacute;, al decir: &ldquo;El pueblo m&aacute;s feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucci&oacute;n del pensamiento, y en la direcci&oacute;n de los sentimientos. Un pueblo virtuoso vivir&aacute; m&aacute;s feliz y m&aacute;s rico que otro de vicios, y se defender&aacute; mejor de todo ataque&rdquo;. Y aun a&ntilde;ade Mart&iacute;: &ldquo;Un pueblo de hombres educados ser&aacute; siempre un pueblo de hombres libres. La educaci&oacute;n es el &uacute;nico medio de salvarse de la esclavitud&rdquo;.</span></span></span></span></p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Y la nueva esclavitud se manifiesta en los desprop&oacute;sitos de mantener al hombre parcelado, exento de lo m&aacute;s elemental que es para &eacute;l la ense&ntilde;anza y la cultura. Es as&iacute; como se mata al individuo y al colectivo, en definitiva, a pueblos enteros. La ignorancia es el arma m&aacute;s nociva con que el llamado nuevo orden universal utiliza para anular y alienar al ser humano. La ignorancia es la m&aacute;xima aliada de la miseria material e intelectual del hombre. En contraposici&oacute;n a esto, est&aacute; la directriz de Jos&eacute; Mart&iacute;, que dice: &ldquo;Una escuela es una fragua de esp&iacute;ritus; &iexcl;ay de los pueblos sin escuela! &iexcl;ay de los esp&iacute;ritus sin templo!&rdquo;</span></p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">A la luz del pensamiento de Mart&iacute;, podemos ver el verdadero perfil de un mundo globalizado, capaz de extorsionar y alterar realidades, empezando por atrofiar y manipular a mentes de una u otra clase. La ense&ntilde;anza es el primer objetivo a manipular. En el Norte, el llamado primer mundo, como en el Sur, el conocido tercer mundo, las prioridades de la ense&ntilde;anza y de la cultura tienen fines diversos y concretos. En el Norte, sus clases sociales tienen acceso a la ense&ntilde;anza privada, sin por ello escapar de los canales de manipulaci&oacute;n y absorci&oacute;n y hacerles ver realidades sin estar en ellas. He aqu&iacute; la corrupci&oacute;n y la atrofia mental que no deja de ser una preocupaci&oacute;n latente en el mundo globalizado. Pero en todo el tercer mundo la usurpaci&oacute;n y la rapi&ntilde;a de los pa&iacute;ses ricos son implacables, ya no llegan s&oacute;lo a manipular sino a negar lo m&aacute;s elemental que es la educaci&oacute;n, la cultura y el conocimiento cient&iacute;fico sobre su espacio natural. Y es aqu&iacute; donde laten los desequilibrios del mundo, que Mart&iacute; detect&oacute; emp&iacute;ricamente en su tiempo. Por eso ha sido su af&aacute;n y su lucha, desde una Cuba colonizada por Espa&ntilde;a que, al mismo tiempo ve&iacute;a las intenciones del vecino del Norte. </span></span></span></span></span>&nbsp;</span></span></span></span> <p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Atrofiar las mentes por un lado y anularlas por otro, por medio de dosificar ense&ntilde;anza y cultura, a unos, y neg&aacute;rselas a otros. Esta es la gran preocupaci&oacute;n de los que buscamos el Equilibrio del Mundo, como lo hizo Jos&eacute; Mart&iacute;. Sobre este tema de la educaci&oacute;n, transcribo la siguiente opini&oacute;n del fil&oacute;sofo espa&ntilde;ol, Emilio Lled&oacute;, que advierte sobre la globalizaci&oacute;n: &ldquo;La educaci&oacute;n es la generadora de libertad, la que crea lenguaje, y, con ello, posibilidades al pensamiento, la que lucha por la racionalidad. Por eso los que pretenden ejercer dominio sobre el desarrollo de la personalidad intentan apoderarse de esos cauces educativos. La formaci&oacute;n en unas estructuras educativas liberadoras nos hace escapar de la sumisi&oacute;n, del atontamiento&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Del impacto de una econom&iacute;a globalizada, basada en la movilidad de esos imperios comerciales y financieros, no se libra la educaci&oacute;n que se ve atenazada por esas pol&iacute;ticas de privatizaci&oacute;n, del menosprecio a lo p&uacute;blico y a lo colectivo; el desajuste laboral de los profesionales al mantenerlos en niveles no aptos para impartir una ense&ntilde;anza de calidad y que son destinados en funci&oacute;n del baremo de utilidades de clase. Las pol&iacute;ticas de ense&ntilde;anza aplicables por diversos gobiernos occidentales emergen de esa pol&iacute;tica clasista y totalitaria que viene dada por leyes y conceptos surgidos de la globalizaci&oacute;n. Frente a este problema est&aacute; en marcha un movimiento amplio de profesionales de la educaci&oacute;n y de ciudadanos de todo el mundo que se oponen a esta imposici&oacute;n globalizadora. Digamos que ha surgido una vanguardia de profesionales de la educaci&oacute;n y de ciudadanos capaces de generar un modelo nuevo; un frente revolucionario que se oponga al monopolio exclusivo que intentan imponer los pa&iacute;ses ricos, encabezados por Estados Unidos. Y es aqu&iacute; en donde se trata de restaurar el Equilibrio del Mundo, al cual aspiraba Jos&eacute; Mart&iacute;. Y quiz&aacute;s esta nueva expresi&oacute;n coincida con el modelo de una escuela libre, popular y participativa, de la cual se&ntilde;alaba Mart&iacute; en 1878: &ldquo;Y los j&oacute;venes se animan. Discuten con el maestro, al texto, al libro de consulta. Tienen cierto esp&iacute;ritu volteriano, que hace bien. Rechazan la magistral imposici&oacute;n, lo que tambi&eacute;n es bueno. Anhelan saber para creer. Anhelan la verdad por la experiencia; manera de hacer s&oacute;lidos los talentos, firmes las virtudes, en&eacute;rgicos los caracteres. Pero en los pueblos est&aacute; la gran revoluci&oacute;n. La educaci&oacute;n popular acaba de salvar a Francia; yo la vi hace tres a&ntilde;os, y augur&eacute; en forma segura, de muy pocos cre&iacute;da, su triunfo sobre cualquier nueva reacci&oacute;n&rdquo;.</span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">La tendencia que observamos en la globalizaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n, de la ense&ntilde;anza y de la cultura, por medio de un consumismo que esclaviza al individuo mas all&aacute; de sus posibilidades y de su fuerza creativa, invalida valores humanos y revolucionarios que limitan la capacidad de colectivos e incluso de naciones, en la b&uacute;squeda de su propia realidad originaria. La globalizaci&oacute;n trata de que el hombre sea duplicado, tal como nos lo relata el escritor y premio Novel de literatura, Jos&eacute; Saramago. </span></span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Dice Noreena Hertz, en su libro: &ldquo;El poder en la Sombra&rdquo;, que &ldquo;El orden mundial depende m&aacute;s de unas multinacionales tan grandes y poderosas como muchos Estados-naci&oacute;n que de los gobiernos, y si entran en conflicto, ganan las multinacionales&rdquo;. Esto lo comprobamos en el Estado-imperial del Norte, cuyas multinacionales deciden sobre pol&iacute;ticas de intervenci&oacute;n para expoliar a otras naciones. En este contexto, podemos observar el dise&ntilde;o, puro y duro, de las multinacionales de la ense&ntilde;anza que generan diversos modelos de educaci&oacute;n exclusivista y alienante. Sin olvidar el dominio de las altas tecnolog&iacute;as, cada vez m&aacute;s, puestas al servicio de los poderes f&aacute;cticos y no al servicio de las masas populares m&aacute;s necesitadas.</span></span></span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">En este par&aacute;metro, quiero recordar aqu&iacute; las palabras del Presidente de Cuba, Fidel Castro, sobre la globalizaci&oacute;n neoliberal, de la que dijo: &ldquo;La marginalidad, fruto de las enormes diferencias de ingreso, produce en la educaci&oacute;n consecuencias desastrosas; no hay la m&aacute;s m&iacute;nima igualdad en las perspectivas de un ni&ntilde;o pobre y un ni&ntilde;o con los ingresos m&iacute;nimos indispensables y, pr&aacute;cticamente, afecta a la mitad de los ni&ntilde;os de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Esta real tragedia requiere respuesta&rdquo;. </span></span></span></span></span></p><p><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">El mundo de hoy necesita de respuestas contundentes contra la marginaci&oacute;n, la desigualdad y la expoliaci&oacute;n de materias primas. Y para ello necesitamos, como dec&iacute;a Jos&eacute; Mart&iacute;, de &ldquo;Revolucionarios &uacute;tiles que comprendan que las revoluciones son est&eacute;riles cuando no se firman con la pluma en las escuelas y con el arado en los campos&rdquo;. Cuba supo mantener, en su Revoluci&oacute;n, esta experiencia hist&oacute;rica. Por eso Jos&eacute; Mart&iacute; es una referencia constante en los cambios c&iacute;clicos del mundo. Es por ello, el icono y el espejismo m&aacute;s fiel y contundente de la libertad de Am&eacute;rica Latina, frente a cualquier atisbo imperialista. Jos&eacute; Mart&iacute; es patrimonio de la humanidad, como maestro, pensador y doctrinario de un nuevo orden donde el individuo, el colectivo y la naci&oacute;n no exploten a sus semejantes</span></span></span></span></span></span></p></span></span>]]></description><pubDate>Tue, 27 Mar 2007 08:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>Pablo de la Torriente Brau en la historia memorizada</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2006/121701-pablo-de-la-torriente-brau-en-la-historia-memorizada.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2006/121701-pablo-de-la-torriente-brau-en-la-historia-memorizada.php</guid><description><![CDATA[<div class="pretit"></div><div class="firma"></div><div class="firma"><strong>Pablo de la Torriente Brau en la historia memorizada</strong></div><div class="firma">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</div><div><a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a></div><div></div><div>&nbsp; <p>Llega a su fin el llamado "A&ntilde;o de la Memoria Hist&oacute;rica" (perm&iacute;tase la redundancia entre memoria e historia) en que se recuerda el inicio de la Guerra Civil espa&ntilde;ola (1936-1939) y se conmemoran las gestas de aquellos hombres que lucharon por la libertad y en favor del gobierno leg&iacute;timo de la II Rep&uacute;blica y contra el fascismo. Un a&ntilde;o que ha habilitado el recuerdo de volver a la contundencia de los hechos; en abrir el debate a nuevas generaciones con la presencia mermada de los que lucharon en las trincheras y los que perfilaron un esp&iacute;ritu combativo frente a la intolerancia fascista, con el deseo de acabar con aquella "Espa&ntilde;a de charanga y pandereta". </p><p>En este memorando hay cientos de miles de nombres de combatientes y represaliados por el franquismo. En este recordatorio la memoria incide en Pablo de la Torriente Brau (San Juan de Puerto Rico, 12 de diciembre de 1901-Majadahonda (Madrid), 19 de diciembre de 1936), el joven cubano que vino al frente de Madrid a combatir el fascismo perdi&oacute; su vida. Cercanos ya al 19 de diciembre tenemos que recordar a este revolucionario cubano que puso todo su talento y acci&oacute;n en favor de una causa noble como era la libertad de los oprimidos de Espa&ntilde;a y frenar las diversas corrientes fascistas que hab&iacute;an escogido a Espa&ntilde;a como escenario de mayores aventuras b&eacute;licas. Pablo de la Torriente pertenec&iacute;a a aquella generaci&oacute;n de j&oacute;venes concienciados y bregados en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado en Cuba que pasaron a ser reprimidos, encarcelados y exiliados. </p><p>De la Torriente estaba en la n&oacute;mina de los aparatos represivos cubanos, por ser un luchador contra las tiran&iacute;as de los Machado y de los Grau. Hablamos del per&iacute;odo de 1933-35, cuando en Cuba se promov&iacute;an las huelgas bajo el auspicio del movimiento estudiantil. Aquel per&iacute;odo fue el precursor de una conciencia y de una consolidaci&oacute;n que nos alecciona bastante bien sobre el triunfo de la Revoluci&oacute;n cubana de 1959. </p><p>Todos estos acontecimientos contribuyeron a que Pablo de la Torriente huyera de Cuba y se refugiase en los Estados Unidos (1935). En Nueva York le sorprende la noticia del inicio de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, el 18 de julio de 1936. &Eacute;l conoc&iacute;a Espa&ntilde;a, de chico viaj&oacute; a Santander con su padre, dado que su abuelo formaba parte de aquella saga familiar de los de la Torriente c&aacute;ntabra. Espa&ntilde;a no solamente era una referencia familiar para Pablo sino que aquellas impresiones de infancia con la gente monta&ntilde;esa, pobre y solidaria que compart&iacute;a sus pocos enseres que ten&iacute;a le estimul&oacute; a defenderla. Y esto se ven&iacute;a a sumar a su ideolog&iacute;a marxista, motor de sus acciones e inquietudes.</p><p>La toma de decisi&oacute;n de Pablo de la Torriente de participar en la Guerra Civil espa&ntilde;ola, en sus primeros momentos, fue s&oacute;lida despu&eacute;s de escuchar un mitin en Uni&oacute;n Square en el cual se ped&iacute;a apoyo y reclutamiento para intervenir a favor de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. En aquel entonces el estaba en los Estados Unidos y no era f&aacute;cil desde all&iacute; trasladarse a Espa&ntilde;a por su estatus de refugiado. Pablo era un reconocido y ardiente periodista, a quien se le debe numerosos art&iacute;culos sobre acontecimientos pol&iacute;ticos y sociales por los que pasaba Cuba. En este caso, &eacute;l busc&oacute; una credencial que le posibilitase su traslado a Espa&ntilde;a y la consigue como corresponsal de guerra de la revista "New Masses" de Nueva York, del peri&oacute;dico "El Nacional" de M&eacute;xico y de "El Machete", &oacute;rgano del Partido Comunista de M&eacute;xico. </p><p>La toma de decisi&oacute;n la manifiesta con estas palabras: "He tenido una idea maravillosa: me voy a Espa&ntilde;a a la revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola". No dice me voy a la guerra sino a la revoluci&oacute;n. Y esto nos aclara mucho sobre la motivaci&oacute;n ideol&oacute;gica de Pablo de la Torriente. La guerra era un medio para ganar la revoluci&oacute;n. La mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles que participaron en aquella conflagraci&oacute;n hablan de guerra y muy pocas veces de revoluci&oacute;n. Pablo de la Torriente conoc&iacute;a los t&eacute;rminos y los valores y as&iacute; los matizaba coherentemente, como podemos ver en sus cartas y art&iacute;culos, que envi&oacute; a los citados peri&oacute;dicos y, en los cuales, hizo mucho &eacute;nfasis en el proceso revolucionario que se vino gestando en todo el per&iacute;odo preguerra de la II Republica y que durante la confrontaci&oacute;n se promocionaron los valores revolucionarios para contrarrestar el fascismo en sus diversas direcciones. </p><p>Pablo de la Torriente fue uno de aquellos participantes solidarios que se incorpor&oacute; muy prematuramente a la primera l&iacute;nea de combate. Sale de Nueva York el 1 de setiembre de 1936 y el 24 del mismo mes se integra a aquel "No pasar&aacute;n" del heroico frente de Madrid, a uno de los regimientos m&aacute;s duros y combativos como fue el comandado por Valent&iacute;n Gonz&aacute;lez, El Campesino, donde Pablo de la Torriente fue comisario pol&iacute;tico. En todo ese per&iacute;odo que va del 24 de setiembre al 19 de diciembre, fecha de su muerte -como ya queda se&ntilde;alado-, descubrimos a ese joven de treinta y cinco a&ntilde;os en sus m&aacute;s extraordinarias dimensiones como un hombre de pensamiento. M&aacute;s all&aacute; del pol&iacute;tico y del estratega militar encontramos al hombre de cultura y al apasionado de ganar la guerra para poner en pr&aacute;ctica la revoluci&oacute;n. Su esp&iacute;ritu combativo parte de aquel humanismo y de aquel aprendizaje martiano muy presente en todas las batallas dial&eacute;cticas que se produjeron en Cuba, su pensamiento lo hay que entender desde este par&aacute;metro. </p><p>Si nos detenemos en su libro: "Peleando con los milicianos", publicado en Cuba en 1962, con un excelente pr&oacute;logo de Juan Marinello, nos damos cuenta que esas 252 p&aacute;ginas de lo que son las cartas enviadas y los art&iacute;culos period&iacute;sticos publicados abren un camino informativo y de interpretaci&oacute;n que pocos periodistas o cronistas de guerra han revelado con la nitidez como lo hizo Pablo de la Torriente. &Eacute;l supo orientar en dos direcciones su misi&oacute;n de periodista y de combatiente. Y no es f&aacute;cil separar y, al mismo tiempo, conjuntar estos dos par&aacute;metros con la lucidez que observamos en sus escritos. Naturalmente, &eacute;l busc&oacute; la noticia; dio la noticia de los acontecimientos <em>in situ,</em> pero tambi&eacute;n los dimension&oacute; porque &eacute;l participaba del desarrollo de los mismos. Por supuesto que supo crear noticia en un horizonte nuevo como era el espacio b&eacute;lico en la Sierra de Guaderrama, donde el estaba a las &oacute;rdenes de Paco Gal&aacute;n el jefe de la brigada. </p><p>La naturaleza de su periodismo de contienda tendr&iacute;a un cambio cualitativo al que no estaba acostumbrado en Cuba y en Nueva York. El escenario le obliga pero no lo domestica y sus escritos parten de valores ideol&oacute;gicos. Pablo de la Torriente era marxista y esto se nota en el momento de concretar los hechos y las circunstancias que se desencadenaron. Queremos decir que en sus cartas como en sus art&iacute;culos observamos que es una persona muy minuciosa y que lo que escribe no lo hace al estilo de cr&oacute;nica de guerra, como era habitual en periodistas normales que cubrieron la informaci&oacute;n de la Guerra Civil espa&ntilde;ola. No en todos, pero una gran mayor&iacute;a incurr&iacute;a en ese modelo de informaci&oacute;n cerrada. </p><p>De la Torriente, adem&aacute;s de fornecer de alma nueva a la noticia propici&oacute; en ella lo concreto de lo vivido y observado y estableci&oacute; un di&aacute;logo con los hechos, no para provocar al lector sino para situarlo en un escenario obligadamente el que &eacute;l concibe y le interesa divulgar lo concreto de aquella lucha. Las cartas y las cr&oacute;nicas de Pablo de la Torriente mantienen vivo su pragmatismo que nunca cercen&oacute; la veracidad de los acontecimientos ni se dej&oacute; llevar por la pasi&oacute;n personal o por una euforia de circunstancias. Como buen revolucionario entabla dos batallas, una contra el fascismo y otra contra el tiempo. Intenta no dejarse atrapar por ninguno de ellos. En una de sus cartas, se&ntilde;ala: "Trabajo sin descanso. Me sobran energ&iacute;as, pero me falta tiempo. Deb&iacute;a prolongarse el tiempo, aunque fuera por un decreto revolucionario". Con creces supero estas precariedades y aventaj&oacute; al reloj. Y todo esto se debe a un esp&iacute;ritu encendido que buscaba las cosas para entender su lenguaje y asumir su propio respiro.</p><p>Lo que nos fascina de Pablo de la Torriente es su fecunda y acelerada traslaci&oacute;n para escudri&ntilde;ar los acontecimientos y, sobre todo, la manera de concurrir a las fuentes originales que fomentaban informaci&oacute;n. En una guerra es frecuente llegar a las fuentes de informaci&oacute;n desde su rango de comisario pol&iacute;tico. Pero estamos ante un comisario pol&iacute;tico muy especial y mentor de otros procesos que experiment&oacute; en Cuba. Todo esto le dio gallas para alcanzar otras vicisitudes que necesitaban los medios de informaci&oacute;n a los que &eacute;l enviaba sus noticias. En aquella incontinencia de buscar y transmitir la realidad, Pablo de la Torriente fue el periodista que supo concretarse en cada uno de los factores que la materia period&iacute;stica requer&iacute;a, en funci&oacute;n de los acontecimientos que se desarrollaban en el cerco de Madrid. </p><p>Pero la guerra no s&oacute;lo es el componente necesario que &eacute;l necesitaba para avanzar ante el enemigo. A todo esto, antepone la revoluci&oacute;n como fuerza motriz de una ideolog&iacute;a y en su radio de acci&oacute;n hace un exponente b&aacute;sico para no limitar todo en funci&oacute;n de la acci&oacute;n b&eacute;lica. Para luchar hab&iacute;a que tener conciencia de clase y para ello hab&iacute;a que estimular a aquellos campesinos reclutados, en gran mayor&iacute;a analfabetos, para que estuviesen a la altura de saber que el verdadero motor de aquel fusil que empu&ntilde;aban era la ideolog&iacute;a. En efecto, cultura y combate fueron de la mano en todos los frentes republicanos. Entre los comunistas hab&iacute;a un enorme entusiasmo para que el fusil conviviese con los libros. Pablo de la Torriente era un combatiente con enorme predisposici&oacute;n en alentar la lectura, el debate y otras expresiones culturales. </p><p>En Pablo de la Torriente observamos el fervor y la inquietud por interrelacionar el proceso de combate con el proceso cultural. Y en el frente de Madrid hizo los posibles por encontrarse con Rafael Alberti, Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n, Jos&eacute; Bergam&iacute;n, Lorenzo Varela, Antonio Aparicio y tantos otros intelectuales fieles a la Rep&uacute;blica. Se encontr&oacute;, tambi&eacute;n, con el gallego-cubano, Lino Nov&aacute;s Calvo, uno de los grandes narradores que dio Cuba y que se encontraba defendiendo la causa del Frente Popular. Lo m&aacute;s prodigioso de estos contactos es el encuentro que tiene Pablo de la Torriente con un joven pastor de ovejas de Orihuela de veintis&eacute;is a&ntilde;os, llamado Miguel Hern&aacute;ndez. El descubre su enorme talento y lo lleva para su brigada como comisario cultural. Pluma y fusil hermanados. La &eacute;pica de una gesti&oacute;n cultural de enorme calado empieza a dar sus frutos. Miguel Hern&aacute;ndez, ese enorme poeta del pueblo, en aquellas circunstancias, escribe, recita y dinamiza un nuevo ambiente que se manifest&oacute; en la creaci&oacute;n de boletines y otros escritos que se distribu&iacute;an en el frente. </p><p>Algunos de los bi&oacute;grafos de Miguel Hern&aacute;ndez apuntaron que uno de los grandes mecenas en descubrir a &eacute;ste gran poeta, en el campo de batalla, fue Pablo de la Torriente. En una de sus cartas, escribe: "Y ayer tuvimos dos reuniones importantes en el cuartel: una fue una reuni&oacute;n de todos los oficiales de la brigada, tom&aacute;ndose importantes acuerdos sobre la disciplina, organizaci&oacute;n, etc., y la otra una funci&oacute;n que improvisamos en la nave de la iglesia, con la colaboraci&oacute;n de Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n, Rafael Alberti, Antonio Aparicio, Emilio Prados y Miguel Hern&aacute;ndez, y en lo que participaron tambi&eacute;n varios milicianos y milicianas". Y seguidamente se&ntilde;ala: "Por otra parte, tenemos unos cuantos discos entre los que hay alguna rumba. Hay que divertir al hombre en la guerra; hay que hacer que se olvide de ella, cuando por casualidad, como ahora, se nos ha dado la oportunidad de un relativo descanso. Y a parte de todo esto, hemos dotado a cada compa&ntilde;&iacute;a de un maestro, con una campa&ntilde;a intensiva para que todo el mundo sepa firmar el pr&oacute;ximo pago. Y muchos est&aacute;n aprendiendo ya a leer y escribir".</p><p>Son muchos los registros que revelan al combatiente inquieto que le apasionaba encontrar la verdad de los otros desde su praxis revolucionaria. Desde el primer momento en que se integra en la batalla contra el cerco de Madrid le interesa propiciar el hombre nuevo, como fruto del proceso revolucionario, &eacute;tico y cultural que se estaba desarrollando. Esta reafirmaci&oacute;n es uno de los c&oacute;digos de conducta que revela, con entusiasmo apasionado, sus ansias por cambiar la historia de un pa&iacute;s, como Espa&ntilde;a, que en muy diversas circunstancias los poderes f&aacute;cticos no contribuyeron a mejorar a proletarios y a campesinos que, contrariamente, los explotaron y los discriminaron secularmente. </p><p>Pablo de la Torriente se incorpor&oacute; a esa solidaridad con aquel pueblo humillado y vio la oportunidad que aquellos "parias de la tierra" eran capaces de romper sus cadenas. En su libro: "Peleando con los milicianos", se&ntilde;ala: "Salen los ni&ntilde;os en los grandes "buses", cantando, alegres, agitando sus banderitas rojas. Nadie piensa que muchos no tendr&aacute;n padres. Y nadie lo piensa, porque la revoluci&oacute;n es la madre de todos; ella parir&aacute;, con m&aacute;s sangre y dolor que ninguna madre, un pueblo nuevo".</p><p>Estos testimonios revelan al luchador emergente en su espacio colectivo donde no hay cabida para lo individual. Pablo de la Torriente ha entendido muy bien el mensaje de Marx y Engels, para superar al ser individualista. Pero tambi&eacute;n sorprende su mensaje nuevo al hablarle a las masas con un lenguaje cercano, legible y de convencidas contundencias. No bastaba estar en el frente para disparar y escribir, hab&iacute;a que conectar con el pueblo para incorporarlo a la causa revolucionaria, como muy bien se&ntilde;al&oacute;: "El d&iacute;a 2 de este mes -se refiere al mes de diciembre- fui, en uni&oacute;n de dos oficiales y de Miguel Hern&aacute;ndez, a dar un mitin a Mejorada del Campo, con el fin de hacer propaganda de reclutamiento".</p><p>En esos escasos tres meses de permanencia en el frente parece que todas sus actividades eran imposibles de ejecutarlas en tan poco tiempo como &eacute;l lo ha hecho y, tambi&eacute;n, nos sorprende su movilidad de profundo calado, ejerciendo como periodista y entrevistando a muy diversos mandos superiores del ej&eacute;rcito republicano, a estadistas a intelectuales y hombres de letras. Hizo prevalecer su opini&oacute;n sobre la t&aacute;ctica a realizar en no muy pocas acciones en el frente.</p><p>Es extraordinario ver como este intelectual cubano fue capaz de transformarse y de proceder, en cada circunstancia, de una manera exigente y en funci&oacute;n de lo que en cada momento la realidad reclamaba. En este sentido, cre&oacute; espacios revolucionarios para ser habitados y dirigidos, no de una forma de suplencia o de interinidad sino con una firmeza poco habitual. Pablo de la Torriente fue un revolucionario no un guerrero, en el sentido cl&aacute;sico de la palabra, y su motivaci&oacute;n, en funci&oacute;n de los hechos expresados y consumados, lo vemos actuar como un enorme ide&oacute;logo marxista, estimulado por la acci&oacute;n revolucionaria y, con aquel esp&iacute;ritu abierto a las contundencias, lleg&oacute; a ser un enorme combatiente a favor de la revoluci&oacute;n deseada. Aunque la guerra fue para &eacute;l un medio, hacer triunfar la revoluci&oacute;n era su fin.</p><p>En aquella revoluci&oacute;n, en la cual cre&iacute;an y actuaban los mejores combatientes que se batieron con los fascistas, Pablo de la Torriente fue uno de los que mejor encarn&oacute; el internacionalismo proletario, con rigor y lealtad, juntamente con aquellos que vinieron auxiliar al Frente Popular. De la Torriente, represent&oacute;, tambi&eacute;n, la sabia joven de aquellos brigadistas internacionales que apostaron por la revoluci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Muchos de ellos encontraron la muerte en los frentes de guerra y otros sobrevivieron siendo fieles a aquella conducta de solidaridad y de estar al lado de los que deseaban cambiar "A Espa&ntilde;a toda,/ la malherida Espa&ntilde;a, de Carnaval vestida/ nos la pusieron, pobre y escu&aacute;lida y beoda,/ para que no acertara la mano en la herida". Estos versos de Antonio Machado personifican, puntualmente, la tragedia de un pueblo sometido y alienado que aspiraba a liberarse, como bien expresan estos otros versos machadianos: "Mas otra Espa&ntilde;a nace,/ la Espa&ntilde;a del cincel y de la maza,/ con esa eterna juventud que se hace/ del pasado macizo de la raza./ Una Espa&ntilde;a implacable y redentora,/ Espa&ntilde;a que alborea/ con una hacha en la mano vengadora,/ Espa&ntilde;a de la rabia y de la idea". </p><p>En las p&aacute;ginas de "Peleando con los milicianos" se agranda y se verifica aquella idea de la Espa&ntilde;a escu&aacute;lida de Machado que el propio Pablo de la Torriente apost&oacute; por la liberaci&oacute;n de sus hermanos espa&ntilde;oles, con rabia y con idea. Una idea que no estaba acondicionada a ning&uacute;n privilegio personal. Por eso es que, para nosotros, la lucha y la muerte de Pablo de la Torriente Brau no puede ser nunca una curiosidad sino una referencia. Una apuesta por la verdad y por la utop&iacute;a. El sue&ntilde;o ut&oacute;pico que los cubanos heredaron del car&aacute;cter ib&eacute;rico, puesto en escena y en trance, al entregar la vida por la causa de los que aspiraban a terminar con la explotaci&oacute;n colectiva.</p><p>El escritor Lino Nov&aacute;s Calvo y el poeta Antonio Aparicio nos describen el impacto de su muerte en Majadahonda, aquel 19 de diciembre de 1936. Lino se&ntilde;ala algo conmovedor: "Los camilleros le hab&iacute;an recogido al pi&eacute; de la loma por la cual se hab&iacute;an descolgado los fascistas, lo velaban arrimados a sus varas. Semejaban una guardia de labriegos, erguidos, taciturnos, oscuros, tristes y silenciosos". Este ceremonial de silencio estaba presidido por el comisario de cultura de la brigada del Campesino, el poeta Miguel Hern&aacute;ndez. A Pablo se le entierra en el cementerio de Chamart&iacute;n el 23 de diciembre. Fue embalsamado con la idea que en la toma posible de dicho cementerio, por los fascistas, su cuerpo ser&iacute;a ultrajado y esto permiti&oacute; que a principios de 1937, los cubanos que estaban en campa&ntilde;a y auspiciados por el tambi&eacute;n cubano Lelio &Aacute;lvarez, lo trasladasen al cementerio de Montjuic de Barcelona, con la idea de llevarlo a Cuba. All&iacute; estuvo en el nicho 3772 hasta la toma de Barcelona (1939) por los fascistas, y sus restos fueron depositados en una fosa com&uacute;n. Este nicho, fue un lugar de encuentro de cubanos que luchaban en los frentes de Catalu&ntilde;a y por espa&ntilde;oles, para venerar y honrar al heroico revolucionario.</p><p>En este a&ntilde;o de la memoria, Pablo de la Torriente Brau, despu&eacute;s de 70 anos de su muerte, tiene un lugar prodigioso y un aposento altivo en la historia de Espa&ntilde;a, dado que su acci&oacute;n y su obra, nos sirven para el reencuentro de ideas entre las gentes de las dos orillas del Atl&aacute;ntico. Leer a este periodista, intelectual y revolucionario nos llevar&aacute; siempre a entender que la solidaridad no permite fronteras</p></div>]]></description><pubDate>Sun, 17 Dec 2006 15:51:00 +0000</pubDate></item><item><title>La herencia revolucionaria de Fidel Castro</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2006/121001-la-herencia-revolucionaria-de-fidel-castro.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2006/121001-la-herencia-revolucionaria-de-fidel-castro.php</guid><description><![CDATA[<p><strong><em><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</span></em></strong></p><p><strong><em><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana"></span></em></strong><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana"><a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">&nbsp;</span></p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Introduci&eacute;ndonos en la historia de Cuba y en la vida y acci&oacute;n de Fidel Castro Ruz, nos damos cuenta de ese cord&oacute;n umbilical que une al pueblo cubano con el l&iacute;der de su Revoluci&oacute;n. Esa acci&oacute;n no est&aacute; configurada ni por artificios ni por voluntarismos espor&aacute;dicos. La presencia de heroicos hechos en la historia de Cuba nos remite al ideario de Fidel configurado por su pragmatismo dial&eacute;ctico y por su praxis revolucionaria. Su conocida frase: &ldquo;La Historia me absolver&aacute;&rdquo;, pronunciada en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953, verificamos en ella una serie de matices que configuran ese contexto de la historia revolucionaria cubana. En aquel famoso juicio, Fidel respondi&oacute; a la pregunta de quien era el mentor del asalto al Moncada, diciendo: &ldquo;Mart&iacute; es el autor intelectual del 26 de julio&rdquo;. Posiblemente el s&oacute;rdido tribunal no alcanz&oacute; a comprender la dimensi&oacute;n de esta frase rotunda y llena de un contenido pol&iacute;tico incuestionable. Fidel indic&oacute; en pocas palabras la presencia del ideario del ap&oacute;stol de la independencia, Jos&eacute; Mart&iacute;, en aquella acci&oacute;n del Moncada.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La conexi&oacute;n entre la lucha de Mart&iacute; por la independencia de Cuba y la acci&oacute;n revolucionaria de Fidel, en todas sus contingencias y dimensiones, se vinculan en una serie de temarios que unifican a los dos pr&oacute;ceres. Sin duda, Fidel tuvo un sobresaliente aprendizaje en la obra de Mart&iacute; y, tambi&eacute;n, en la acci&oacute;n que el fundador del Partido Revolucionario Cubano desarroll&oacute; en muy diversas contingencias en aquella Revoluci&oacute;n que aspiraba a conquistar la libertad de los cubanos frente al colonialismo espa&ntilde;ol. He aqu&iacute; todo un referente de sugerencias invulnerables sobre la soberan&iacute;a de Cuba.</span></span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">El triunfo revolucionario de independencia en 1898 y la consolidaci&oacute;n revolucionaria de 1959 tienen s&iacute;miles que no se deben olvidar y menos desconfigurar. En los dos estadios revolucionarios observamos que no hubo exclusividad &eacute;tnica (caso de las fuerzas mambisas) ni rechazo a la integraci&oacute;n solidaria e internacionalista de dirigentes no cubanos como es el caso del general dominicano, M&aacute;ximo G&oacute;mez, estratega en la lucha por la independencia, y del argentino Ernesto Che Guevara, heroico guerrillero de Sierra Maestra y protagonista en la liberaci&oacute;n de La Habana bajo la dictadura de Batista en 1959.</span></span></span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La carta que env&iacute;a Mart&iacute; a M&aacute;ximo G&oacute;mez en 1884, contiene un aleccionador mensaje revolucionario que no debemos olvidar en el momento de estudiar las acciones revolucionarias de Fidel. La misiva dice lo siguiente: &ldquo;...cuando en los trabajos preparatorios de una revoluci&oacute;n m&aacute;s delicada y compleja que otra alguna, no se muestra el deseo sincero de conocer y conciliar todas las labores, voluntades y elementos que han de hacer posible la lucha armada, mera forma del esp&iacute;ritu de independencia, sino la intenci&oacute;n, bruscamente expresada a cada paso, o mal disimulada, de hacer servir todos los recursos de fe y de guerra que levante el esp&iacute;ritu a los prop&oacute;sitos cautelosos y personales de los jefes justamente afamados que se presentan a capitanear la guerra&rdquo;. Estas palabras de Jos&eacute; Mart&iacute; nos llevan m&aacute;s all&aacute; de una estrategia militar y a la convicci&oacute;n de que no hay estrategia revolucionaria sin una fuerte dosis de humanismo revolucionario.</span></span></span></span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">En los discursos de Fidel y en los escritos del Che quedan muy bien especificados estos valores humanistas de una verdadera Revoluci&oacute;n en la que est&aacute; involucrado el propio pueblo. Respecto a esto, Mart&iacute; matiz&oacute; el valor revolucionario en una carta dirigida en 1887 a Jos&eacute; Dolores Poyo, en la cual dijo: &ldquo;Y lo que m&aacute;s da que temer la revoluci&oacute;n a los mismos que la desean, es el car&aacute;cter confuso y personal con que hasta ahora se le ha presentado; es la falta de un sistema revolucionario, de fines claramente desinteresados, que aleje del pa&iacute;s los miedos que hoy la revoluci&oacute;n le inspira y la reemplace por una merecida confianza en la grandeza y previsi&oacute;n de los ideales que la guerra llevar&aacute; consigo en la cordialidad de los que la promueven, en el prop&oacute;sito confeso de hacer la guerra para la paz digna y libre, y no para el provecho de los que s&oacute;lo vean en la guerra el adelanto de su poder o de su fortuna&rdquo;. Esta incuestionable dignidad revolucionaria tiene un valor sorprendente contra el oportunismo de aquellos que se involucran sin un ideario revolucionario y con la intenci&oacute;n de mercadear con la Revoluci&oacute;n.</span></span></span></span></span></p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Mart&iacute; sali&oacute; al paso sobre estos factores de riesgo y Fidel advirti&oacute; severamente en su discurso del 26 de julio de 1966, conmemoraci&oacute;n del XIII Aniversario del Asalto del Moncada, al se&ntilde;alar: &ldquo;Conciencia revolucionaria, cabalmente, no la poseemos ni los mismos hombres que hemos estado dirigiendo esta revoluci&oacute;n. Ideas revolucionarias, intenciones revolucionarias, buenos deseos revolucionarios, pero conciencia revolucionaria, una verdadera cultura revolucionaria, una verdadera conciencia revolucionaria, muy pocos. Y esa masa, esa masa, fue adquiriendo conciencia en el proceso revolucionario, esa masa fue adquiriendo la cultura revolucionaria y la conciencia revolucionaria a trav&eacute;s del proceso. Porque las masas lo que sent&iacute;an era la opresi&oacute;n, lo que sufr&iacute;an eran las necesidades, y ten&iacute;an, todo lo m&aacute;s, una conciencia vaga de que algo andaba mal, una conciencia vaga de que era explotada, de que era preterida, de que era humillada&rdquo;.</span></p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Sin duda, Fidel enmarca este proceso dentro de lo esencial del contexto martiano y es as&iacute; como la autocr&iacute;tica se hace necesaria delante de ciertas incomprensiones. A Fidel siempre le apasion&oacute; el debate, la beligerancia de un debate abierto y sin paradigmas y, tambi&eacute;n, exento de politiqueos desordenados que confunda al pueblo. La Revoluci&oacute;n es el m&aacute;s noble ejercicio del ser humano y, en este caso, Fidel siempre incidi&oacute; en la Revoluci&oacute;n mental, la que es capaz de transformar al vetusto y alienado hombrecillo en hombre nuevo. En este aspecto, todos sabemos el alto grado de este significado y lo que significa en el concierto de la ideolog&iacute;a marxista.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La ideolog&iacute;a como necesidad revolucionaria la vemos harmonizada cient&iacute;ficamente en los m&aacute;s diversificados par&aacute;metros de la dial&eacute;ctica fidelista. Por tanto, no hay lugar para la improvisaci&oacute;n y pocas son las dudas o las vacilaciones que pudi&eacute;semos admitir en sus discursos revolucionarios. A&uacute;n resuena ese impacto exclamatorio sobre la ideolog&iacute;a de un revolucionario socialista como Fidel, en el II Congreso del Partido Comunista de Cuba, al significar: &ldquo;Ideolog&iacute;a es ante todo conciencia; conciencia es actitud de lucha, dignidad, principios y moral revolucionaria. Ideolog&iacute;a es tambi&eacute;n el arma de lucha frente a todo lo mal hecho, frente a las debilidades, los privilegios, las inmoralidades. La lucha ideol&oacute;gica ocupa hoy para todos los revolucionarios, la primera l&iacute;nea de combate, la primera trinchera revolucionaria&rdquo;. Y las trincheras revolucionarias en Cuba tienen un significado basado en la dignificaci&oacute;n de un pueblo, con un largo aprendizaje y de significada proyecci&oacute;n en la lucha contra las humillaciones impuestas por el otro.<br />En 1823, el quinto presidente de los Estados Unidos, James Monroe lanz&oacute; al mundo su lapidaria frase: &ldquo;Am&eacute;rica para los americanos&rdquo;. Todos sabemos para qu&eacute; clase de americanos era esta escueta advertencia imperialista. Desde entonces, parece que su dedo pulgar fuese disecado y erigido para fustigar y amedrentar al Sur americano con dicha advertencia. Y el primero en implorar desobediencia fue Mart&iacute;, al se&ntilde;alar de una manera muy sutil: &ldquo;Impedir que las simpat&iacute;as revolucionarias en Cuba se tuerzan y esclavicen por ning&uacute;n inter&eacute;s de grupo, para la preponderancia de una clase social, la autoridad desmedida de una agrupaci&oacute;n militar o civil, ni de una comarca determinada, ni de una raza sobre otra&rdquo;. Este es uno de los textos m&aacute;s rotundos y clarificadores de un revolucionario de la estirpe de Jos&eacute; Mart&iacute;. As&iacute; aconteci&oacute;, desde 1902 a 1959 los intereses nacionales de Cuba estuvieron dirigidos por el dedo de Monroe, y todos conocemos la historia de un poder for&aacute;neo imponiendo frustraci&oacute;n a un pueblo que hab&iacute;a conquistado su independencia. Pero si Cuba hab&iacute;a conquistado su independencia tambi&eacute;n hab&iacute;a admitido la dependencia econ&oacute;mica y cultural por la imposici&oacute;n de los vende pueblos, como Tom&aacute;s Estrada Palma y su camarilla. </span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">A todo esto tenemos que a&ntilde;adir una tenaz resistencia bajo el ideario de Mart&iacute;. El asalto al cuartel Moncada (1953) confirma que una nueva generaci&oacute;n de cubanos hizo tambalear el dedo de Monroe y obligarlo a cambiar de direcci&oacute;n. En este nuevo escenario surge el dirigente Fidel Castro haciendo cumplir el legado de Mart&iacute;, con otro rol adaptado a una nueva era donde las experiencias del neocolonialismo y de la burgues&iacute;a intermedia obligaban a frustrarlas y derrotarlas. Una nueva era vino a lacerar al imperialismo en Cuba. Por tanto, Am&eacute;rica Latina ten&iacute;a una referencia para su liberaci&oacute;n en los nuevos acontecimientos de 1959 en la isla caribe&ntilde;a. Fidel fue capaz de crear condiciones al verificar el tiempo y el espacio, aprovechando las circunstancias favorables. Estas circunstancias las advierte Jean Paul Sastre, en sus cr&oacute;nicas de Cuba, tituladas: &ldquo;Hurac&aacute;n sobre el az&uacute;car&rdquo;: &ldquo;Cuba quiere renunciar a su econom&iacute;a colonial, y eso quiere decir que, a las estructuras cl&aacute;sicas del subdesarrollo (industrias de extracci&oacute;n con grandes inversiones extranjeras, producci&oacute;n agr&iacute;cola), el Gobierno se propone a&ntilde;adir un sector esencial desarrollando las industrias de transformaci&oacute;n&rdquo;. Por tanto, Fidel es contundente en la estratificaci&oacute;n de crear nuevas condiciones que vulneren y liquiden el viejo sistema de explotaci&oacute;n colonial y de clase. <br />En este sentido, ten&iacute;a raz&oacute;n Carlos Marx, al se&ntilde;alar en &ldquo;El dieciocho brumario de Luis Bonaparte&rdquo;: &ldquo;Los hombres hacen su propia historia pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y trasmite el pasado&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Este texto de Marx clarifica perfectamente el alcance del pasado revolucionario cubano como se entrelaza y alecciona la Revoluci&oacute;n de 1959. En este sentido, el pensador y revolucionario cubano, Carlos Rafael Rodr&iacute;guez, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Si Mart&iacute;, en los albores del socialismo, hab&iacute;a sido capaz de apreciar la riqueza humana y social de Carlos Marx, para la que estaban a&uacute;n ciegos tantos dirigentes pol&iacute;ticos e intelectuales en los finales del pasado siglo; si Mella comprueba en la jefatura del movimiento estudiantil la necesidad de buscar en el proletariado una base de acci&oacute;n cada vez m&aacute;s s&oacute;lida; Fidel Castro, hijo de terrateniente, disc&iacute;pulo de los jesuitas, pero imbuido de un sentido de justicia que se expresa ya, como &eacute;l ha narrado, en la &oacute;rbita familiar infantil, y crece a la medida que la escena se le va agrandando, ten&iacute;a que descubrir tempranamente el filo revolucionario y el sentido humano y social de las teor&iacute;as de Marx&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Es verdad que Jos&eacute; Mart&iacute; ya ten&iacute;a insinuado las bondades y voluntades de Marx en favor del proletariado, de una forma ben&eacute;vola m&aacute;s que de tomar decisiones para que sus teor&iacute;as fueran asumidas por el Partido Revolucionario Cubano. Es verdad que el proyecto de este partido estaba en la fase de lucha de liberaci&oacute;n nacional. El 29 de marzo de 1883, desde Nueva York, Mart&iacute; escribe un art&iacute;culo para &ldquo;La Naci&oacute;n&rdquo;, del cual extraemos estos fragmentos: &ldquo;Karl Marx ha muerto, como se puso del lado de los d&eacute;biles, merece honor. (...) Karl Marx estudi&oacute; los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despert&oacute; a los dormidos, y les ense&ntilde;&oacute; el modo de echar a tierra los puntales rotos. (...) Karl Marx es llamado el h&eacute;roe m&aacute;s noble y el pensador m&aacute;s poderoso del mundo del trabajo&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La Revoluci&oacute;n cubana a partir de 1959 entra en una serie de fases, en la d&eacute;cada de los sesenta, que determinan la ruptura escalonada con el sistema de dependencia capitalista y, a partir de aqu&iacute;, un nuevo modelo social se estructura para consolidar una sociedad sin clases. En estas contundencias, Fidel no insinu&oacute; caminos o v&iacute;as hacia el socialismo fotocopiando o homologando otras experiencias revolucionarias sino que concurri&oacute; a las necesidades existenciales de los cubanos para recuperar y poner en orden los recursos que estaban siendo expoliados con el fin de dar viabilidad a un cambio estructural y revolucionario, aboliendo la explotaci&oacute;n de una clase sobre otra. Aquellas actitudes de comandar una nueva acci&oacute;n combativa contra los terratenientes y dar a los campesinos las tierras por medio de una radical reforma agraria es en donde se consolidaron las credenciales m&aacute;s poderosas del posicionamiento revolucionario. Otro de los procesos revolucionarios m&aacute;s visibles fue la de combatir el analfabetismo en una sociedad, en los umbrales de 1959, que en su mayor&iacute;a estaba sin escolarizar y el &iacute;ndice de analfabetismo era incre&iacute;blemente alto. <br />Todas estas configuraciones en devolver la soberan&iacute;a al pueblo, cre&oacute; amenazas que se convirtieron en sabotajes y en actitudes antirrevolucionarias. Pero el verdadero revolucionario ya sab&iacute;a de antemano que los poderes f&aacute;cticos reaccionarios har&iacute;an todo lo posible para volver al antiguo predominio del poder de privilegios. Y Fidel advirti&oacute; en aquel discurso del 28 de mayo de 1959, durante la inhumaci&oacute;n de los restos de los expedicionarios del Corinthia, en el cementerio de Col&oacute;n, lo siguiente: &ldquo;...esta es una Revoluci&oacute;n verdadera, que por ser verdadera, forman ya una legi&oacute;n sus enemigos, los eternos enemigos de los pueblos, los eternos explotadores de los pueblos; que por ser una Revoluci&oacute;n verdadera, seguir&aacute; adelante, y que esta Revoluci&oacute;n serena y generosa, pero firme, no dar&aacute; un paso atr&aacute;s, no dar&aacute; un solo paso atr&aacute;s porque tomamos muy en serio los deberes para con la Patria, tomamos muy en serio los deberes para con la Revoluci&oacute;n&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">El pragmatismo de Fidel no admite vacilaciones ni lecturas gratuitas frente a unos hechos consumados. El pueblo cubano sab&iacute;a de lo que hablaba el Comandante en Jefe. Despu&eacute;s de lo de Playa Gir&oacute;n y Bah&iacute;a de Cochinos y de los sabotajes a granjas colectivizadas y a escuelas, asesinando a profesores y alumnos, el pueblo cubano comprendi&oacute; la firmeza de Fidel. Frente a estos desmanes la acci&oacute;n revolucionaria supo desarrollar y activar varios frentes y dispositivos de autodefensa popular con el fin de salvaguardar la Revoluci&oacute;n y ampliar las v&iacute;as al socialismo. Aqu&iacute; empieza un cambio cualitativo, armonizado por esos valores y sentimientos de crear el hombre nuevo y de restaurar la dignidad negada. <br />En aquellos inicios de la consolidaci&oacute;n revolucionaria, Fidel insisti&oacute; en dos factores importantes para no frustrar las v&iacute;as al socialismo como son el sentimiento y la sensibilidad por lo colectivo y, con ello, superar las ambiciones personalistas. Es aqu&iacute; donde radica el sentimiento de la lucha revolucionaria con la necesaria firmeza de superar contradicciones. Esta especie de m&iacute;stica revolucionaria, donde los sentimientos y las sensibilidades se conjugan, la debemos entender en aquellos convencidos revolucionarios del Granma, convertidos en combatientes en Sierra Maestra. Tanto Fidel como el Che nos dejaron lecciones de amor y de renuncia a los intereses personales. Un nuevo humanismo saltaba a la palestra, y que era el prototipo de un &aacute;rbol de profundas ra&iacute;ces, de tronco robusto y de hojas tiernas y resplandecientes.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">En estos par&aacute;metros humanistas, Fidel es uno de los revolucionarios que m&aacute;s &eacute;nfasis ha puesto en el tema que cada cubano debe pensar por si mismo. Jos&eacute; de la Luz y Caballero dijo del pensador y presb&iacute;tero F&eacute;lix Varela: &ldquo;el que nos ense&ntilde;&oacute; a pensar&rdquo;. Armando Hart D&aacute;valos, concluy&oacute;: &ldquo;Podr&iacute;amos afirmar hoy que el maestro del Colegio El Salvador fue el que nos ense&ntilde;&oacute; a conocer y Mart&iacute; el que nos ense&ntilde;&oacute; a actuar. Fidel, heredero de esta historia, nos ha ense&ntilde;ado a vencer&rdquo;. La acci&oacute;n de Fidel, ante el nuevo rol revolucionario, fue la de crear condiciones para edificar el socialismo. Y toda la vanguardia revolucionaria puso su &eacute;nfasis en que el pueblo cubano ten&iacute;a que ponerse a pensar, a inventar procedimientos l&oacute;gicos para desarrollar su Revoluci&oacute;n socialista. El propio Hart enfatiza este hecho, al se&ntilde;alar: &ldquo;Pensar, conocer, actuar y vencer, he ah&iacute; la clave y ello solo es posible si partimos de que &ldquo;el decreto de lo humano&rdquo; est&aacute; en la facultad de asociarse. Pensamiento martiano comparable a lo que Carlos Marx en los Manuscritos filos&oacute;ficos afirm&oacute; acerca de que el sujeto se hace objetivo en su relaci&oacute;n con los dem&aacute;s sujetos&rdquo;. </span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Por tanto, la Revoluci&oacute;n cubana fue sensible a la recepci&oacute;n de pensamiento, a la libre expresi&oacute;n como elemento de transmisi&oacute;n y de conocimiento que ampli&oacute; el debate para que la Revoluci&oacute;n no se anquilosase. Pensar, por supuesto, es crear. Y sin ese esfuerzo de creaci&oacute;n Fidel y su pueblo no ser&iacute;an capaces de afrontar los acontecimientos que las fuerzas reaccionarias impon&iacute;an a Cuba y de prever los acontecimientos inmediatos. En todo ese proceso hist&oacute;rico, desde 1959 hasta la actualidad, el pensamiento ha sustituido a la improvisaci&oacute;n que pudiese existir en los momentos m&aacute;s delicados de la historia revolucionaria en Cuba. Una Revoluci&oacute;n sostenible y llena de contenidos supo resistir en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles y sin replegarse o cambiar de horizonte.<br />&nbsp;<br />&iquest;Qu&eacute; mayor sabotaje para un pueblo al estar bajo los efectos de un bloqueo qu&eacute; dura varias d&eacute;cadas? Esta realidad ha frenado muchas de las aspiraciones que la Revoluci&oacute;n ten&iacute;a en proyecto y aunque ese proyecto no se ha frustrado si que se ha aplazado, porque Fidel supo definir las prioridades en cada momento con la respuesta precisa de un buen pensador revolucionario. En cierta ocasi&oacute;n, el Comandante en Jefe dejo claro lo siguiente: &ldquo;El bloqueo es el arma m&aacute;s innoble: se aprovecha de la miseria de un pueblo para someterlo por hambre. No aceptaremos eso. Nos negamos a morir en esta isla sin alzar un dedo para defendernos o para devolver los golpes&rdquo;.<br />Este mensaje, conciso y de resistencia, nos lleva a pensar que Fidel y sus compa&ntilde;eros de lucha asumieron un l&uacute;cido pragmatismo de resistencia para responder contundentemente a cualquier posibilidad de que el bloqueo evidenciase desuni&oacute;n y provocase fisuras. La contundencia de ese comportamiento innoble y orientado por los dirigentes pol&iacute;ticos de los Estados Unidos es una de las agresiones mas repugnantes contra un pueblo que detesta de ser sat&eacute;lite del monstruo imperial porque muchos de los cubanos pueden repetir la famosa frase de Mart&iacute;: &ldquo;Conozco al monstruo porque viv&iacute; en sus entra&ntilde;as&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La Cuba de hoy tiene motivos para estar orgullosa, por conservar su soberan&iacute;a nacional y por no dejarse subordinar al gran gigante del Norte. Este orgullo y esta convicci&oacute;n se le debe a su propia fuerza y convicci&oacute;n revolucionaria; a estar en cada momento en las diversas trincheras resistiendo injurias, bloqueos e insidias. Fruto de esta resistencia se debe al activo de pensar. El propio Fidel siempre incit&oacute; a su pueblo a pensar con datos y estad&iacute;sticas y rechazar vagas elucubraciones que impidiesen un desarrollo pragm&aacute;tico de la Revoluci&oacute;n. <br />La Revoluci&oacute;n cubana ha incrementado en Latinoam&eacute;rica pasiones en las masas m&aacute;s pobres y humilladas; cambio de actitudes pol&iacute;ticas, revoluciones frustradas por la ingerencia capitalista y otras en curso. Es decir, la Revoluci&oacute;n de Fidel sigue siendo un referente para cambiar espacios de opresi&oacute;n por otros de libertad y soberan&iacute;a para los pueblos que la padecen. </span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Si reflexionamos sobre Latinoam&eacute;rica, nos encontraremos con dos personalidades de profundo protagonismo en su historia. Nos referimos a Sim&oacute;n Bol&iacute;var y a Fidel Castro. Bol&iacute;var fue capaz de liberar Suram&eacute;rica del nefasto colonialismo espa&ntilde;ol, encarnado por el d&eacute;spota Fernando VII. Bol&iacute;var conquisto la soberan&iacute;a de los diversos pueblos de Am&eacute;rica del Sur, pero lo que no realiz&oacute; fue terminar con las oligarqu&iacute;as clasistas y opresoras que predominan hasta hoy. Fidel es el liberador de la clase oprimida en un pa&iacute;s del hemisferio americano y ha construido un enorme legado de referencias para los pueblos oprimidos. Dos grandes pr&oacute;ceres de Am&eacute;rica encarnan puntualmente un espacio y un tiempo diferente pero que se relacionan entre si. Liberaci&oacute;n nacional (Bol&iacute;var) y liberaci&oacute;n de la clase obrera y campesina (Fidel). Dos consolidaciones primog&eacute;nitas que modelaron un nuevo panorama en la Am&eacute;rica de los siglos XIX y XX.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La obra e Fidel Castro, como dirigente de la Revoluci&oacute;n cubana, es respetada y referenciada en toda la urbe, porque inspira confianza en un mundo que todav&iacute;a no ha resuelto sus precariedades. Y esta simpat&iacute;a est&aacute; muy por encima de sus detractores. Sobre este tema quiero reproducir las palabras del poeta catal&aacute;n, Salvador Espriu, nada sospechoso de izquierdismo, en una entrevista que le hice y se public&oacute; en 1974. A la pregunta de que opinaba de Fidel Castro, Espriu me respondi&oacute;: &ldquo;No estoy a favor de las cr&iacute;ticas que se hacen contra Fidel Castro, es m&aacute;s importante su obra y su personalidad que la de todos sus detractores. Cuando se hace una Revoluci&oacute;n hay que ayudarla y no entorpecerla&rdquo;.<br />Fidel Castro ha pasado el umbral de los ochenta anos, Cuba conmemora su cumplea&ntilde;os y, en ellos, los avatares y las conquistas del hombre de ininterrumpida coherencia. Con los cubanos est&aacute;n millones de personas de todos los hemisferios del globo pensando en su obra y en su gran lecci&oacute;n que ha dado a los oprimidos del mundo y que continuar&aacute; haci&eacute;ndolo por largo tiempo.</span></p><p><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"></span></p></span></span></span></span></span></span></span>]]></description><pubDate>Sun, 10 Dec 2006 22:00:00 +0000</pubDate></item><item><title>La sociedad gallega a principios del siglo XX en la novela &#x93;Gallego&#x94; de Miguel Barnet</title><link>https://xoseloisgarcia.blogia.com/2006/093002-la-sociedad-gallega-a-principios-del-siglo-xx-en-la-novela-gallego-de-miguel-barnet.php</link><guid isPermaLink="true">https://xoseloisgarcia.blogia.com/2006/093002-la-sociedad-gallega-a-principios-del-siglo-xx-en-la-novela-gallego-de-miguel-barnet.php</guid><description><![CDATA[<div class="firma">Xos&eacute; Lois Garc&iacute;a</div><div><a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank">Rebeli&oacute;n</a></div><div><p>Cuando le&iacute; por primera vez la novela, &ldquo;Gallego&rdquo; de Miguel Barnet, tuve la sensaci&oacute;n de descubrir un universo nuevo de todo aquello que yo viv&iacute; y le&iacute; sobre la emigraci&oacute;n en Galicia. De la poca literatura que se ha hecho sobre varios niveles y espacios del drama emigratorio gallego de todos los tiempos, Miguel Barnet nos acerca a ese contexto de relaciones, de las causas y efectos de la emigraci&oacute;n gallega. La investigaci&oacute;n de Barnet sobre la Galicia que origin&oacute; esta novela tiene doble m&eacute;rito al tratarse este tema desde fuera; desde el lado receptor. No es f&aacute;cil entrar en un contexto tan complejo como era el medio rural gallego de principios del siglo XX y captar extraordinariamente varias parcelas de aquellos ambientes, como el tema social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, religioso, sociol&oacute;gico, antropol&oacute;gico y etnol&oacute;gico. Todo el entramado narrativo de esta novela tiene un respiro vivo de aquella Galicia dram&aacute;tica y desesperada, muchas veces dif&iacute;cil de comprender desde la lejan&iacute;a. Es verdad que esta novela es el relato testimonial de su protagonista, Manuel Ruiz, que confirma varios extremos de lo cotidiano gallego, relatado en primera persona. Aqu&iacute; surgen todas esas connotaciones de la Galicia de su tiempo y de una manera directa o indirecta nos implica a todos los gallegos que hemos emigrado. </p><p>De la novela &ldquo;Gallego&rdquo; escogimos sus dos primeros cap&iacute;tulos como retrospectiva de la Galicia de principios del siglo XX, justo cuando Manuel emigra a Cuba en 1916, con 16 a&ntilde;os. Para verificar una serie de tramas sociales de un ciclo hist&oacute;rico muy interesante a todos los niveles y que el propio narrador supo escoger muy bien para evidenciar los personajes de aquella Galicia subdesarrollada.</p><p>Los cinco cap&iacute;tulos que componen esta novela est&aacute;n tutelados por versos de la poetisa gallega, Rosal&iacute;a de Castro. El primer cap&iacute;tulo titulado: &ldquo;La aldea&rdquo;, Barnet transcribe estos versos a son de prefacio, que dicen en gallego: &ldquo;Galicia est&aacute; probe/ Pr&rsquo;a Habana me vou. &iexcl;Adios, adios prendas/ Do meu coraz&oacute;n&rdquo;. El relato l&iacute;rico de Rosal&iacute;a refleja el sentimiento de todo un colectivo deprimido y explotado, como era la sociedad gallega de mediados del siglo XIX, que trata de solucionar sus problemas existenciales por medio de la emigraci&oacute;n. Esto se hace patente en la Galicia del siglo XX. Manuel Ruiz, en sus limpias y nunca t&oacute;picas reflexiones, explica que el 90% de la poblaci&oacute;n gallega esta sumida en la marginaci&oacute;n y en la pobreza. La infancia no alegre de Manuel, que queda hu&eacute;rfano de padre y se cobija al calor de su madre, abuelos y vecinos pobres que habitan ese deprimido y min&uacute;sculo microcosmos.</p><p>Miguel Barnet saca a la luz el drama y el desaf&iacute;o de aquella s&oacute;rdida lucha de los pobres de aldea, cuando Manuel va desgranando varios aspectos de la sociedad gallega y, en concreto, de su propio medio. Nos habla del hambre; de una producci&oacute;n agr&iacute;cola de subsistencia, donde el labriego se afanaba por crear y guardar alg&uacute;n excedente para comprar lo necesario, o lo que el no produc&iacute;a. Aquellos aullidos de los enfermos y la mortandad infantil de los a&ntilde;os de la llamada &ldquo;Guerra Grande&rdquo;. La peste alemana, como se llamaba en Galicia, predomin&oacute; de 1914 a 1918. Era una fiebre mortal que afectaba a los infantes. Los pobres no pod&iacute;an adquirir medicinas, as&iacute; que las campanas de las aldeas repicaban a diario por las almas de los ni&ntilde;os que sub&iacute;an al cielo &ndash;dec&iacute;an-. Si observamos los cementerios gallegos a&uacute;n podemos ver numerosas cruces y l&aacute;pidas dedicadas a los ni&ntilde;os muertos de aquella &eacute;poca. Manuel es uno de los pocos que pudo contar aquel drama y buscar refugio en el rosario nocturno y en la curaci&oacute;n de San Roque. </p><p>Miguel Barnet concentra la atenci&oacute;n en este santo, abogado contra la peste y que ten&iacute;a no pocos devocionarios en Galicia. El narrador establece ese contacto cient&iacute;fico con la realidad de aquella &eacute;poca que le toc&oacute; vivir a Manuel, su personaje. Ejerce su profesi&oacute;n de etn&oacute;logo y logra transcender en los nexos devocionarios de San Roque. No pasan desapercibidas aquellas manifestaciones religiosas dedicadas a este santo franc&eacute;s, que adem&aacute;s de ser el protector contra la peste, los aldeanos concentran en &eacute;l diversas peticiones. El prodigioso artista, literato y pol&iacute;tico gallego, Daniel Rodr&iacute;guez Castelao, en un dibujo anti-caciquil y compuesto en esta misma &eacute;poca narrada por Barnet, se ve una procesi&oacute;n con un San Roque y desde una ventana dos ancianos le hacen la siguiente petici&oacute;n que Castelao pone a pi&eacute; de dibujo: &ldquo;-&iexcl;Que San Roqui&ntilde;o nos liberte de m&eacute;dicos, abogados e boticarios!&rdquo;. Este patetismo de la &eacute;poca, se recoge tambi&eacute;n en &ldquo;Gallego&rdquo; cuando Manuel, el adolescente de no muchas creencias, se acerca al santo y le dice: &ldquo;Oye Roque, yo quiero progresar, s&aacute;came de aqu&iacute;&rdquo;. Castelao nos presenta una Galicia cercada por la peste, donde los m&eacute;dicos valen m&aacute;s que el enfermo y los abogados son los intermediarios del cacique para azotar a los campesinos. Aqu&iacute; estamos en una visualizaci&oacute;n parcial de tres graves problemas, pero en &ldquo;Gallego&rdquo;, el problema es global al manifestar el protagonista que la &uacute;nica soluci&oacute;n es emigrar. Una postura radical pero comprensible por esa asfixia social que padec&iacute;a el entorno gallego. La redenci&oacute;n de Manuel y otros era buscar la tierra de remisi&oacute;n: Cuba.</p><p>En &ldquo;Gallego&rdquo; hay una precisi&oacute;n narrativa de la realidad, en clave de ficci&oacute;n, que a la medida que vamos desgranando la situaci&oacute;n del personaje central vamos descubriendo un pa&iacute;s cuya historia o historias fueron reales. Esta novela no la debemos encasillar o ver como una cr&iacute;tica tan solo a una situaci&oacute;n existencial. Se trata de un testimonio activo de un emigrante que relata las cosas de el, en primera persona, pero tambi&eacute;n las carencias infraestructurales de su pa&iacute;s: Galicia. Y desde este punto de vista, el relato se presenta sin complejos y m&aacute;s que observar a una v&iacute;ctima vemos a un enorme colectivo de v&iacute;ctimas. Por lo tanto, los tiempos y espacios de ficci&oacute;n que se proclaman en esta novela, corresponden a una temporalidad espacial de la propia realidad. </p><p>Eugenio Su&aacute;rez-Galb&aacute;n Guerra, en su elegante y discernida cr&iacute;tica sobre &ldquo;Gallego&rdquo;, admite: &ldquo;Su originalidad radica en eliminar todo conflicto entre ficci&oacute;n y realidad, ateni&eacute;ndose rigurosamente a lo &uacute;ltimo, pero animando la narraci&oacute;n con las ventajas estil&iacute;sticas que provee el g&eacute;nero novelesco. Los hechos siguen siendo los reales, pero el elemento mec&aacute;nico y &aacute;rido de la cinta que graba tal cual, y del entrevistado que acaso no conoce la magia de la aut&eacute;ntica conversaci&oacute;n, se ven superados por una selecci&oacute;n y un estilo que, de hecho, resultan m&aacute;s representativos de la realidad&rdquo;.</p><p>Retomando la realidad, o una parcela de ella, volvemos al eco m&aacute;s activo con que Manuel cuenta su ni&ntilde;ez en Arnosa, donde el fue un superviviente de las pestes, del hambre y de otras circunstancias. Si estas situaciones narradas las contrastamos con la Galicia real, sujetas al tiempo y al espacio de lo narrado, encontramos tremendos relatos period&iacute;sticos de la &eacute;poca como este de Federico Garc&iacute;a Lorca, que es fruto de un viaje que realizo a Galicia en 1917, un a&ntilde;o despu&eacute;s de que el personaje de la novela, Manuel, emigrase a Cuba. Dice Federico en el art&iacute;culo titulado: &ldquo;Un Hospicio Gallego&rdquo;: &ldquo;El patio es rom&aacute;nico... En el centro de &eacute;l juegan los asilados, ni&ntilde;os raqu&iacute;ticos y enclenques de ojos borrosos y pelos tiesos. (...) Algunos, m&aacute;s enfermos, no juegan, sentados en recachas est&aacute;n inm&oacute;viles, con los ojos quietos y las cabecitas amagadas. (...) Todas las caras son dolorosamente tristes...; se dir&iacute;a que tienen presentimientos de muerte cercana. (...) Quiz&aacute;s alg&uacute;n d&iacute;a, teniendo l&aacute;stima de los ni&ntilde;os hambrientos y de las graves injusticias sociales, se derrumbe con fuerza sobre alguna comisi&oacute;n de beneficencia municipal, donde abundan tanto los bandidos de levita, y aplast&aacute;ndolos haga una hermosa tortilla de las que tanta falta hacen en Espa&ntilde;a... Es horrible un hospicio con aires de deshabitado, y con esta infancia raqu&iacute;tica y dolorosa. Pone en el coraz&oacute;n un deseo inmenso de llorar y un ansia formidable de igualdad...&rdquo;</p><p>Esta era la Galicia pat&eacute;tica y real contada por for&aacute;neos que, si no a tiempo, nunca a destiempo, supieron poner el acento en aquellos problemas graves, sobre todo en uno: la carencia de justicia social. As&iacute; lo dijo Lorca y as&iacute; la encontramos en clave narrativa en la novela de Barnet. Pero el novelista cubano nos revela otras connotaciones de aquella Galicia que, m&aacute;s all&aacute; del t&oacute;pico impuesto por las clases dominantes, conforma un dise&ntilde;o eficiente para comprender varios c&oacute;digos sociales y pautas culturales de aquella Galicia real que aparece en su novela. Cuando decimos real no queremos decir realismo social, aunque tenga cierta dosis de este.</p><p>Balzac quiso hacer un estudio novelado de la sociedad francesa de su tiempo y en parte se frustro la idea. En las novelas galdosianas encontramos una carga de realismo, fruto de la inventiva del propio P&eacute;rez Gald&oacute;s que persisti&oacute; en utilizar modelos demasiado est&aacute;ticos para encasillar el protagonismo de ciertas clases sociales que ten&iacute;an una funcionalidad din&aacute;mica e incluso una predisposici&oacute;n revolucionaria. Barnet es diferente, su &ldquo;Gallego&rdquo; proclama esa movilidad, no de una forma lineal, sino en zig-zag, incorporando elementos nuevos sin disgregar cada uno de los mensajes que el protagonista de la novela los jerarquiza cuando Manuel Ruiz cuenta sus propias historias en un lenguaje asequible a las circunstancias y a las emociones que desea transmitir.</p><p>Posiblemente en Manuel Ruiz podamos ver una cierta ingenuidad, por su edad, pero en todo caso no deja de ser el reflejo de la cultura rural gallega. Miguel Barnet ha captado fielmente esos momentos ingenuos que le impone a su personaje de ficci&oacute;n, pero tambi&eacute;n corrobora esa filosof&iacute;a innata que nosotros los gallegos llamamos <em>retranca </em>y sobre todo cuando detr&aacute;s de la ingenuidad y de la <em>retranca</em> surge el creador de muchas cosas que s&oacute;lo la vida y la pobreza ense&ntilde;a. La creatividad siempre la propiciaron los m&aacute;s pobres y marginados, porque &eacute;stos siempre buscaron la hu&iacute;da de la ociosidad, y el pueblo gallego hizo muchas inventivas y una de ellas fue la retranca para re&iacute;rse de todo y de uno mismo. Los pobres de la aldea gallega para subsistir tuvieron que inventar a solas y sin recursos sus propios artilugios, no para venerarlos sino para servirse de ellos; para que le fuesen &uacute;tiles y funcionales. Este aspecto lo refleja muy bi&eacute;n Miguel Barnet a trav&eacute;s de su personaje.</p><p>En la p&aacute;gina 18, de esta novela, hay una disertaci&oacute;n interesante del protagonista y que nos sit&uacute;a en varios par&aacute;metros de aquella Galicia m&iacute;sera e irredenta. Aqu&iacute; se fijan varias causas, entre ellas una en especial que preocupa a Manuel, la guerra de Marruecos. El temor de ir a Marruecos sin saber que intereses defienden aquellos j&oacute;venes pobres es uno de los pavores que lleva en el cuerpo Manuel. La guerra de Cuba hab&iacute;a dejado secuelas en Galicia. Pero es verdad que en aquella &eacute;poca hab&iacute;a un sentimiento fuerte en Galicia de simpat&iacute;a popular hacia la liberaci&oacute;n nacional de Cuba. La simpat&iacute;a de Manuel Ruiz hacia Cuba, en toda esa evocaci&oacute;n del relato, viene dada por aquella opini&oacute;n generada entre los pobres de aldea y los retornados de la guerra que muchos de ellos desertaron del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol y se pasaron al ej&eacute;rcito mamb&iacute;s, como fue el caso de m&iacute; abuelo paterno.</p><p>En este primer cap&iacute;tulo de la novela se exponen una serie de conflictos generados en aquella Galicia de principios del siglo XX. Y Manuel pone &eacute;nfasis al problema ling&uuml;&iacute;stico, que supone ser uno de los graves problemas de identidad por los que pasa esta vieja naci&oacute;n celta. Aqu&iacute; se plantea el idioma gallego en conflicto con el castellano; la deserci&oacute;n de muchos, sobre todo cuando se emigra y se acoge al idioma receptor, muchas veces por falta de conciencia y otras por puro complejo de inferioridad de las clases m&aacute;s pobres. En este sentido, dice literalmente Manuel: &ldquo;Yo, que vine a los diecis&eacute;is como ya dije, puedo hablar en gallego como el primer d&iacute;a que llegu&eacute; al puerto. La lengua est&aacute; pegada al cerebro desde que oye uno a los abuelos y a los pobres. La mayor&iacute;a de las veces cuando yo hablo para adentro me digo las cosas en gallego, las siento m&aacute;s&rdquo;. Que precisi&oacute;n m&aacute;s pragm&aacute;tica la de Miguel Barnet al penetrar en lo esencial de un referente tan acusado como la lengua y al desdoblar el sentimiento de un gallego aut&eacute;ntico y generoso apelando al atributo m&aacute;s diferencial de un pueblo, como es la lengua. Miguel Barnet conoce muy puntualmente el conflicto ling&uuml;&iacute;stico de Galicia entre el gallego y el castellano. El gallego es hablado por la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, su basti&oacute;n ha sido el medio rural, el castellano lo hablan las clases dominantes, sobre todo aquellos que exhibieron su azote contra los asalariados. Al hablar de diglosia, en el caso gallego, estamos incidiendo en el conflicto de la lucha de clases y esto es algo fundamental en esta novela, cuando Manuel Ruiz reivindica su lengua nativa. Las clases dominantes gallegas siempre utilizaron el castellano como se&ntilde;as de identidad y predominio de una clase sobre otra. Cuando Manuel establece ciertas relaciones sociales con otro interlocutor, se le nota cierta complejidad o inseguridad, pero al final impone su dignidad de hablar su lengua nativa.</p><p>El personaje de Barnet, es fiel a su clase y por esto tambi&eacute;n lo es a su lengua. El problema del emigrante gallego cuando se hizo con dinero y cambi&oacute; de estatus era un desertor de su idioma original, no en todos los casos. Por lo tanto, cuando Manuel evoca y defiende su lengua vemos que lo hace desde uno de los lados de ese antagonismo de clase, que enfrenta a los sin tierra y peque&ntilde;os propietarios con las clases burguesas. Manuel Ruiz cuando habla de este conflicto digl&oacute;sico manifiesta la interrelaci&oacute;n de la lucha ling&uuml;&iacute;stica con la lucha de clases, al decir: &ldquo;El gallego que ha olvidado su lengua es un mal agradecido y un traidor&rdquo;. Ciertamente, un traidor a su propia clase. Reiteremos que Miguel Barnet capta y entra, discretamente, en el terreno de la diglosia de una manera emp&iacute;rica, para poner en boca del protagonista de su novela, Manuel, esa defensa tan valiente como necesaria en favor de nuestro idioma.</p><p>Miguel Barnet crea un espacio amoroso y er&oacute;tico en el cual, Manuel, nos habla de sus relaciones con Casimira, una chica de su propia clase, en una frecuencia muy somera y pudorosa. </p><p>Hay tambi&eacute;n varios espacios, en esta novela, donde su autor propicia el cuento oral transcendido del mito ancestral. Barnet, fiel a su oficio de etn&oacute;logo, incorpora a su novela un mito que &eacute;l sit&uacute;a en el pueblo de Manuel, sobre una serpiente que mama de las ubres de una vaca. La vaca que est&aacute; encantada con la serpiente se aleja de la manada y en un pe&ntilde;asco le ofrenda al reptil su leche dejando a los pobres campesinos sin ella. Esta leyenda era un t&oacute;pico muy extendido en toda la geograf&iacute;a gallega, pero un t&oacute;pico funcional que de &eacute;l se derivaban m&uacute;ltiples variantes de cuentos que lo relataban en el monte los pastores y alrededor de una hoguera nocturna, en la cocina. La que cuenta Manuel tiene una carga social, al explicar que los aldeanos mataron la vaca porque esta no produc&iacute;a ni leche ni trabajo. </p><p>El cap&iacute;tulo II, titulado: &ldquo;La traves&iacute;a&rdquo;, Barnet utiliza este verso de Rosal&iacute;a de Castro: &ldquo;O mar castiga bravamente as penas&rdquo;. El narrador recrea fielmente el espacio del h&aacute;bitat aldeano de Galicia en el momento en que Manuel, a sus 16 a&ntilde;os, decide salir de aquellos ambientes pobres y cargados de explotaci&oacute;n, para mejorar su vida en Cuba. Se despide de los suyos y de todos los enseres de la casa. Comienza el desasosiego; la recomendaci&oacute;n de los abuelos, los mensajes de los vecinos; los lamentos y pla&ntilde;idos. Dos o tres d&iacute;as antes del viaje a Cuba era habitual hacer una cr&oacute;nica de las cosas que dejaba. Algunos emigrantes iban a la tumba de sus ancestros; se desped&iacute;an de las vacas que tanta ayuda les hab&iacute;an prestado en sus labores agr&iacute;colas. Esto se hac&iacute;a y por eso Manuel confiesa: &ldquo;Quer&iacute;a llevarme el recuerdo clarito de todo&rdquo;. Vemos como el emigrante deseaba codificar su medio y sobre todo su casa, ese espacio natural donde ha compartido solidariamente m&aacute;s penalidades que felicidades. As&iacute; lo constata Manuel: &ldquo;Mi casa no era grande ni linda, ni nada por el estilo, pero era mi casa, donde nac&iacute; yo&rdquo;. Con estas descripciones, Barnet nos introduce en una especie de ritual de despedida que exist&iacute;a pero tambi&eacute;n nos descubre, puntualmente, el amor del gallego por su microcosmo natural.</p><p>El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, refiri&eacute;ndose a &ldquo;Gallego&rdquo;, la novela de Miguel Barnet, dice: &ldquo;Pero m&aacute;s all&aacute; del personaje y su peripecia, este libro es un homenaje y un entra&ntilde;able desagravio a los miles y miles de gallegos que tantas veces han recibido desprecio a cambio del mucho amor y trabajo que nos han entregado&rdquo;. Barnet, nos descarna todo ese patetismo que se cern&iacute;a sobre la emigraci&oacute;n gallega, en clave social. Su contribuci&oacute;n es enormemente esclarecedora y realizada desde el lado receptor: Cuba. Adem&aacute;s del gran logro literario que nos brinda con este peculiar testimonio, nos devuelve a los gallegos un reencuentro con la realidad lejana de la que tantas secuelas ha dejado la emigraci&oacute;n.</p><p>Vigo era el inicio de la gran traves&iacute;a atl&aacute;ntica, un puerto donde a diario se transportaba carne humana, con la complacencia del Estado espa&ntilde;ol que se beneficiaba de este &eacute;xodo o sangr&iacute;a que tantas desintegraciones aporto a Galicia. Muchas veces los emigrantes desconoc&iacute;an el lugar geogr&aacute;fico a donde eran transportados y los duros trabajos que tendr&iacute;an que realizar. En este sentido, Fernando Ortiz, en su libro: &ldquo;Entre Cubanos (psicolog&iacute;a tropical)&rdquo;, hace la siguiente referencia a los emigrantes gallegos que trabajaron en el canal de Panam&aacute;: &ldquo;Pero cada mes llegan unos mil obreros blancos al canal, gallegos e italianos en su mayor parte, que son los que est&aacute;n sobrellevando el trabajo casi en su totalidad&rdquo;. La brutal explotaci&oacute;n de los gallegos llevada a cabo por las compa&ntilde;&iacute;as yanquis, en esta caso, fue siniestra, como todos sabemos.</p><p>El espect&aacute;culo en el puerto de Vigo no pod&iacute;a ser m&aacute;s asolador, en el relato de Manuel Ruiz. Es la cr&oacute;nica breve y puntual, llena de patetismo sobre aquellos braceros que iban ofrecer sus m&uacute;sculos y con cierta incapacidad de no hacer la revuelta o la revoluci&oacute;n en su propio pa&iacute;s. Sobre este aspecto, en otra vi&ntilde;eta de Castelao, vemos una enorme aglomeraci&oacute;n de emigrantes en el puerto de Vigo y a pi&eacute; de imagen coloca el siguiente texto: &ldquo;En Galicia no se protesta, se emigra&rdquo;.</p><p>El relato de Barnet esclarece, expl&iacute;citamente, todo esa moviola de intereses, de corrupciones y mafias organizadas que buscaban y ofrec&iacute;an a los emigrantes, no demasiado ilustrados, el oro americano; la riqueza f&aacute;cil. Haci&eacute;ndoles hipotecar sus min&uacute;sculos enseres. Los &ldquo;ganchos&rdquo; que llama Manuel a los agentes legalizados que operaban en los pueblos rurales que llevaban falsos cat&aacute;logos sobre la colocaci&oacute;n de los emigrantes en Cuba o en los pa&iacute;ses del cono sur americano y, tambi&eacute;n, falsas recomendaciones. Eran los gestores de un desorden y de una explotaci&oacute;n consentida por el propio Estado que estaba bajo el poder de los Romanones, de los Mauras, de los Canalejas, de los Datos de los Garc&iacute;a Prietos y tantos otros que se suced&iacute;an a ellos mismos en el poder. Toda una trama caciquil que ten&iacute;a sus agentes en los buques, donde alg&uacute;n corrupto de la tripulaci&oacute;n, en combinaci&oacute;n con los &ldquo;ganchos&rdquo; colocaba a polizones en las bodegas de dicho buque.</p><p>Manuel Ruiz, en su traves&iacute;a atl&aacute;ntica, comienza a ver las cosas de otra manera, comienza a asimilar con pragmatismo la situaci&oacute;n. Sin ser marxista y no entender mucho de la plusval&iacute;a, en el barco va descubriendo las contradicciones de clase y llega a esclarecer una toma de conciencia importante cuando habla del &ldquo;pa&ntilde;o bueno de los de arriba (de los que iban en primera clase, los indianos) y los de camisa de franela, pantalones de pana y zuecos (los que iban en cuarta clase, como &eacute;l)&rdquo;.</p><p>Cuando Manuel llega al puerto de La Habana se siente desprotegido y con miedo frente a la oscuridad, los truenos y el oleaje. Es aqu&iacute; donde Miguel Barnet posiciona al lector en un punto &aacute;lgido de tensi&oacute;n; propicia una atm&oacute;sfera entre la met&aacute;fora de la propia vida y la simplificaci&oacute;n del simbolismo de una tragedia que marca a Manuel para toda la vida. La gran audacia del narrador cubano es posicionarnos al lado de Manuel Ruiz en uno de los espacios m&aacute;s tr&aacute;gicos de los emigrantes indocumentados &ndash;que ahora en Espa&ntilde;a llamamos, los sin papeles-. Manuel no era un indocumentado pero se solidariza con Jos&eacute; Gund&iacute;n, un poliz&oacute;n gallego que viaja en el mismo barco, v&iacute;ctima de los &ldquo;ganchos&rdquo;. Las autoridades del buque los apresan y como es sabido los introducen en aquel campo de concentraci&oacute;n de Tiscorn&iacute;a. En este lugar vemos al adolescente Manuel sumergido en el dolor y en reflexiones existencialistas que le abren un sin fin de preguntas y f&aacute;ciles respuestas, sobre aquel lugar donde se traficaba con carne humana y se vend&iacute;an influencias.</p><p>Miguel Barnet, en este mosaico de contradicciones por las que pasa el protagonista de su novela, nos aproxima a la idea marxista de Manuel en lo que respecta a la confrontaci&oacute;n de la lucha de clases. Tiscornia, para Manuel, es el espacio donde toma conciencia de su propia clase y con una dignidad invulnerable. En el momento de salir de este centro y escuchar de Benito, el chofer de la familia burguesa del Vedado, a donde iba Gund&iacute;n, el recomendado, dejando a Manuel en la estacada. &Eacute;ste ni suplica ni se humilla, impone su dignidad de clase buscando un trabajo y un techo por La Habana vieja. Aqu&iacute; en Cuba, Manuel comienza a tener dos patrias, como en este verso de Jos&eacute; Mart&iacute;: &ldquo;Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche&rdquo;. La noche de Galicia, para Manuel no era la noche contemplada por Mart&iacute;. Pero en realidad comparti&oacute; dos patrias e los momentos m&aacute;s &aacute;lgidos de la historia de Galicia y de Cuba. Participando en la Guerra Civil espa&ntilde;ola al lado de la Rep&uacute;blica y en Cuba integr&aacute;ndose en la Revoluci&oacute;n.</p><p>Miguel Barnet, en &ldquo;Gallego&rdquo; va m&aacute;s all&aacute; de la cooperaci&oacute;n de Xos&eacute; Neira Vilas y de asesorarse en varias publicaciones gallegas de Cuba. El perfil del emigrante que dise&ntilde;a Barnet en la representaci&oacute;n de Manuel, va m&aacute;s all&aacute; del homenaje y de la constataci&oacute;n de unas circunstancias que ocurrieron en la historia del pueblo gallego. Esta novela rescata y memoriza la frustraci&oacute;n y la tenacidad de sus protagonistas.</p><p>El protagonista de la novela &ldquo;Gallego&rdquo; de Miguel Barnet, lo podemos adherir al gallego Jos&eacute; Mart&iacute;nez invocado por Jos&eacute; Mart&iacute; en un art&iacute;culo de <em>Patria</em>, del 28 de enero de 1893, titulado: &ldquo;Jos&eacute; Mart&iacute;nez, &ldquo;El Gallego&rdquo;, que dice: &ldquo;Jos&eacute; Mart&iacute;nez era de lo muy pobre del mundo. Sus letras cab&iacute;an en un pu&ntilde;o, las pocas letras que pudo ense&ntilde;arse, de codos en el mostrador, a la hora callada, o en la puerta de la casa ambulante, con el libro sobre las rodillas. Naci&oacute; con alma propia, y desde su primera ni&ntilde;ez busc&oacute; por s&iacute; el trabajo que por su cari&ntilde;o a Cuba le negaban sus compatriotas&rdquo;. </p><p>Miguel Barnet le puso, tambi&eacute;n, alma propia a su Manuel Ruiz. No lo redujo a meros ajustes hist&oacute;ricos de dos contextos diferentes, el cubano y el gallego. Esta novela no est&aacute; estereotipada en funci&oacute;n de c&aacute;lculos narrativos o estil&iacute;sticos. La situaci&oacute;n en que Barnet coloca al protagonista de su novela, en este aposento tienen cabida todos los emigrantes gallegos cada unos con una historia diferente pero llena de dignidad.</p><p>Esa alma propia del gallego que menciona Mart&iacute; y nos revela Barnet, tambi&eacute;n la encontramos en muchos indicativos reales de la gran tragedia emigratoria que soport&oacute; Galicia, desde tiempos de Felipe II hasta hace muy poco. Hay un libro biogr&aacute;fico publicado en Cuba, en 1998, de Maury Rodr&iacute;guez Matos, titulado: &ldquo;Estirpe de Leones&rdquo;, cuyo protagonista central es un emigrante gallego, Manuel Pardo, natural de la parroquia de Nogueira de Mi&ntilde;o municipio de Chantada en la provincia de Lugo. Manuel Pardo, pobre de solemnidad, emigra a Cuba en 1917, muy joven, viene semi-indocumentado y pasa por Triscornia. Una vez liberado trabaja en diversas faenas del campo para sacar adelante una familia numerosa. A todos sus hijos los integra en el proceso revolucionario de Sierra Maestra, y hoy forman parte ya de la historia heroica de Cuba. </p><p>Sobre Manuel Pardo quiero a&ntilde;adir algo sobre su espacio nativo de Nogueira, a orillas del r&iacute;o Mi&ntilde;o. Las gentes labriegas de Nogueira que viv&iacute;an especialmente de la agricultura vin&iacute;cola, era un pueblo rebelde que ten&iacute;a una enorme capacidad de luchar contra la injusticia de los poderosos. Cuando en 1936 triunf&oacute; el golpe fascista contra la Rep&uacute;blica en Galicia, los de Nogueira hicieron una resistencia que durante un mes los fascistas no tomaron dicho pueblo. Por tanto es l&iacute;cito pensar que Manuel Pardo sali&oacute; de un entorno muy sensibilizado en la lucha social.</p><p>En uno de los congresos del Partido Comunista de Cuba, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, hijo de un emigrante gallego, se&ntilde;alaba las aportaciones de los emigrantes de Galicia a la historia de Cuba. La novela &ldquo;Gallego&rdquo; de Miguel Barnet, confirma la memoria de cientos de miles de emigrantes gallegos que pasaron por peripecias parecidas a las de Manuel. </p><p>Retomando el texto de Eduardo Galeano, &eacute;ste nos dice: &ldquo;Miguel Barnet, certero escuchador, decidor de palabra clara, demuestra que el testimonio bien puede ser alta literatura. Nuestros pa&iacute;ses tienen una deuda pendiente con los miles y miles de emigrantes que han venido a tierras de Am&eacute;rica desde Galicia. Por mano de Miguel, aqu&iacute; cuenta su historia un hombre de dos patrias, un cubano en cuya memoria no han cesado de resonar los <em>airinhos</em> de la aldea donde naci&oacute;&rdquo;. </p><p>Creo que Miguel Barnet saldo esta supuesta deuda, al contribuir con su enorme esfuerzo y colocar en un alto aposento, el de la dignidad y la solidaridad, a los emigrantes gallegos y no s&oacute;lo a estos. Pienso que todo emigrante de cualquier rinc&oacute;n del mundo se ve reflejado en &ldquo;Gallego&rdquo;. </p><p>&nbsp;</p></div>]]></description><pubDate>Sat, 30 Sep 2006 00:21:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
